yokin.net - Ingredientes: cine, fotografía, arte, literatura, actualidad y mis pajas mentales sexys.
  • Weblog
  • Artículos
  • Sobre el autor

Australian

Clasificado bajo: Ensayos sobre la vida cotidiana — yokin @ 19:48 31/1/2008

¿Tiene sentido irse a Australia a aprender inglés? Quiero decir, allí son angloparlantes, pero… para ir solamente a aprender inglés, ¿no sería mejor Reino Unido, Irlanda o, si te pones así, Estados Unidos? Aunque solo sea por no irte a las antípodas…

Ah, que ya has estado en aquel país, y te encantó la gente, las playas, el desierto, la fauna, el surf. Vas a estar un año sabático, o casi: simplemente apuntado a una academia y estudiando inglés. Tienes 26 palos y todavía no has trabajado en nada relacionado con tu carrera. Has decidido darte un último año de placer, uno más, antes de comenzar una perra vida laboral. Estás rodeado de gente que te mira con cara de “pero qué morro tienes". Quizás trabajes en algo estando allí, para que parezca que no todo es chupar del bote. Unas horas al día, aunque sea. En un Starbucks o en un McDonald’s, algo así. ¿Habrá Caffè Nero en Sidney? En los de Londres era fácil que te pillaran para currar…

Hay que hacer esfuerzos por no caer en una actitud de reprimenda: va siendo hora de que madures, habrá que currar un poquito, ¿no? Toda la puta vida viviendo como dios y, encima, ahora un pedazo de viaje de un año… claro, como pagan papá y mamá… así, cualquiera. ¿Así, cualquiera?

Para viajar y tirarte un año haciendo lo que te sale de la polla necesitas dos cosas: pasta y ganas. Pasta, a lo mejor tienen tus padres (total, por unos miles de euros más que se vayan a gastar… ya se los devolverás cuando curres, si eso). Pero, ¿y ganas? ¿De verdad tienes ganas de estar un año fuera? ¿De verdad, por mucho que digas, serías capaz de decirle a tu piba que te largas un año a un sitio al que es probable que solo te pueda visitar una vez porque está al otro lado del puto planeta? ¿De verdad no sospechas de ti mismo como alguien que nunca daría ese paso, irte a tomar por el culo por ahí, incluso teniendo la pasta?

Una vez, un compañero de mi antiguo curro me contó que el tatuaje que llevaba se lo había hecho en un país del sudeste asiático. Me contó que se había planificado un viaje de un mes o dos, pero que terminó quedándose cuatro o seis, no recuerdo. Yo dije algo así como “joder, qué curioso, tiene que molar” o algún otro topicazo por el estilo. Él me recomendó viajar allí, pero con una advertencia: “haz ese viaje antes de los 30, porque si no, nunca lo harás".

Probablemente no pase nada si ahora coges algo de dinero ahorrado, dejas tu trabajo y vuelves dentro de un año. Haces unas cuantas entrevistas y es posible que te termine saliendo algo parecido a lo que ya tenías (y si eres un enchufado, ya ni te cuento; me hace gracia la gente que va pontificando -o peor aún, quejándose- cuando en su puta vida han tenido que luchar por un curro). Yo, particularmente, excepto a EE UU, no tengo gran interés en viajar durante largas temporadas a ningún sitio. No sé, no tengo ese espíritu: me he dado cuenta a lo largo de los viajecillos que me he ido haciendo en los últimos años. Soy un turista puro y duro: una semanita o quince días por ciudades o países me parecen más que suficientes. No me va el rollo de esa gente que siempre están de aquí para allá, incapaces de asentarse en un sitio. “Me gusta conocer mundo", te dicen. Malviven currando en cuatro mierdas y siempre pensando en el siguiente destino: 6 meses aquí, un añito acá, año y medio acullá. Me pregunto si no estarán huyendo de sí mismos, incapaces de comprometerse con algo.

Pero, ¿eso es excusa suficiente para no plantearse el reto -sí, reto- de mandar todo -temporalmente- a tomar por saco y dedicarte un tiempo -seis meses, un año- a ti mismo y probar qué se siente estando solo como un perro en la otra punta del mundo? Es decir, la gran pregunta: ¿empezar ahora lo que va a ser el resto de tu puta y rutinaria vida o darte un último homenaje?

Por otro lado, ¿no es quizás este un buen momento para dejar de imaginar gilipolleces y empezar a ganarte la vida? Es decir, currar, ganar pasta, independizarte de verdad (es decir, que tus padres no te tengan que ayudar a llegar a fin de mes)… En definitiva, dejar de ser un niñato para ser un tío. Y eso quizás incluye abandonar las paridas más o menos idealizadas ("quiero viajar, ver mundo, etc."), especialmente porque no todo es blanco o negro: ni yéndote por ahí a dar tripazos va a ser la polla ni empezar a currar y tener ciertas responsabilidades va a ser el comienzo de tu decadencia.

Un buen día, se puso un escotazo: no era más que una camiseta de color verde (o blusa, pero este término parece condenado a pertenecer al vestuario de señoras) y, supongo, un buen sujetador, pero el efecto era magnífico. Dos pechos redondeados, de un tamaño proporcionado y de piel suave, clara, que debían de ser una delicia para lamer, acariciar y morder. Y ese buen día me dije que a mí mismo que me la quería follar.

La conozco desde hace casi diez años (dios mío), y durante gran parte de este tiempo no ha sido para mí más que una compañera de clase, una amiga a la que no prestaba la misma atención que a otras. Durante mucho tiempo no me resultó atractiva, hasta el punto que hacía bromas a su costa (siempre de buen rollo, eh) como quien hace bromas sobre cualquier otro colega (yo no soy gay, para los gays este ejemplo tendría que ser “como cualquier otra colega"). Es decir: era su amigo y punto, sin aviesas (y naturales) intenciones detrás (con casi todas mis amigas y conocidas me pasa que también me las quiero follar, lo cual puede llegar a ser un problema, dado el caso. Excepto con las feas, aunque a veces mi avidez sexual me empuja a fantasear con ellas, todo sea dicho).

Un buen día, se me empezó a pirar la pinza con la idea de conseguir algo, de intentarlo, de mover ficha. No sé muy bien por qué, en lugar de tomármelo con frialdad y calcular algún movimiento estratégico (es decir, lo que se conoce como “montárselo bien"), cosa que alguna que otra vez he sido capaz de hacer y con gran éxito; en lugar de hacer eso, decía, empecé a comportarme como un lunático con ella. Probé aproximaciones absurdas. La falta de naturalidad en la conversación se convirtió en una constante. Ella lo sabía, yo lo sabía y ella sabía que yo lo sabía; como una vez vi en una serie, también era probable que ella supiera que yo sabía que ella sabía que yo lo sabía. Por una vez, no supe gestionar el estatus de “amiga a la que te quieres follar y lo sabe".

Llamar al móvil varias veces y gritar “me gustaría verte” borracho como una cuba no es un buen camino hacia el éxito con según qué chicas. En este caso no lo fue.

La concurrencia de otros objetivos y la resaca del ridículo me llevaron a una época de apaciguamiento, debidamente salpimentada por accesos de exaltación paranoico-sexual que algún buen amigo tuvo la paciencia de soportar. Qué pesado he llegado a ser, por dios. Fue la época en la que solo en la habitación, empanado delante de la ventana, me di cuenta de que la chica me gustaba. “No te mola, te la quieres follar mucho, simplemente", me dijo alguien desde el rincón donde dejo las deportivas. Le respondí con una de mis citas, tan inspiradas en Oscar Wilde: “Nunca he llegado a descubrir la diferencia entre ambas sensaciones".

A día de hoy, ahora que no está, me sorprendo de vez en cuando acordándome de ella, pensando en qué situación nos encontramos: si ya ha pasado el momento en el que podría haber habido algo entre los dos o si ese momento está por llegar. Y, si de pasar, qué ocurrirá después. Bueno, más bien: qué quiero que ocurra, o cuál es mi deseo al respecto. ¿Quedar durante una época y follar mucho y punto, o quedar y follar mucho con la idea -y la actitud- de que dure? ¿Es decir, saldría con ella?

Me temo que eso es algo que solamente descubriría con el tiempo, y me temo que quizás ella no esté por la labor de confiarme ese tiempo. ¿O quizás sí? Hay otro problema: mis intenciones de follarme a dos de sus amigas más cercanas no ayudarán en nada. ¿O quizás sí? Ja, ja, soy un cachondo.

Mierda, incluso hacerle caso y escribir este post sobre ella no ayudará en nada. ¿O quizás…?

Enlace a este post

Comentarios

RSS de los comentarios de esta entrada.

Aún no hay comentarios.

Deje un comentario

Disculpe, los comentarios están cerrados.


Sobre el sitio

Ingredientes: cine, fotografía, arte, literatura, actualidad y mis pajas mentales sexys.

ATENCIÓN, NOTA IMPORTANTE: Los comentarios en este blog están temporalmente inhabilitados debido a un problema con el spam. Disculpa las molestias.

Visita también

Videadores.com

Búsqueda:

Categorías:

  • Todos
  • Actualidad (40)
  • Arte (1)
  • Cine (23)
  • Comentarios breves sobre películas (22)
  • Cómic (4)
  • Ensayos sobre la vida cotidiana (34)
  • Eventos (11)
  • Fotografía (14)
  • General (7)
  • Grandes personajes masculinos del cine y la literatura (8)
  • Internet (3)
  • La frase de hoy (13)
  • Literatura (3)
  • Mundología (13)
  • Música (19)
  • Personal (33)
  • Publicidad (9)
  • Relatos (14)
  • Sexo (1)
  • Teatro (1)
  • Televisión (18)
  • Viajes (3)

Posts anteriores

  • Fidelidad
  • Cuando no se te ocurre ninguna
  • Las mutaciones de 28 semanas después
  • La paradójica diversión de la Fórmula 1
  • ¡Qué idea! Usemos la misma canción para nuestras campañas
  • 28 semanas después
  • Mis Wayfarer
  • E-mail del futuro
  • La vuelta
  • Comentarios perdidos VIII y algunas aclaraciones y respuestas

Sindicar

Sindicar este sitio usando RSS Sindicar este sitio usando Atom

Estadísticas

  • 284 posts
  • 518663 comentarios

Licencia de copia y distribución - José J. M. - 2004
VIDEADORES.COM