Junto con el tiempo concebido como concepto filosófico, la dualidad entre apariencias y realidades siempre ha sido una de mis grandes obsesiones. Siempre creí tener un interior diferente y mejor al exterior, y siempre deseé darle rienda suelta de la manera más salvaje, de tal forma que conmocionara a los que me rodeaban y, por qué no decirlo, les escarmentara y consumara venganzas por mí. Esa transformación radical desde dentro hacia fuera sigue ejerciendo hoy día un gran atractivo para mí y es ingrediente de muchas de mis diatribas, tanto reales como ficticias.
Ya habré escrito como un millón de veces sobre esto, pero no me resisto a analizarlo una vez más. Siempre pensé que esa diferencia entre interior y exterior era ficticia, que precisamente por ser incapaz de dejar escapar apenas pequeñas trazas de lo que pomposamente podría llamarse “versión íntima de mí mismo” realmente esa versión no existía. Que era, simple y llanamente, la misma que la exterior pero sin ningún complejo, por así decirlo.
Hasta que un día me di cuenta de que realmente sí que existía esa diferencia entre ambos, y sus consecuencias no eran agradables ni divertidas como había pasado hasta el momento. La suma de actitudes, costumbres, modos y maneras terminaron por construir todo un ser humano: obviamente, yo. Y, aun identificándome claramente con él, comprobé -gracias a una discusión con la chica de la que estaba enamorado- que esa persona había creado ciertos compromisos que yo, o el yo más íntimo al menos, no estaba dispuesto a asumir. Fue en ese momento en el que las películas sobre desdoblamientos de personalidad dejaron de tener gracia. Nunca me habían llamado psicópata en serio, y eso me dejó una huella indeleble. Tanto es así, que casi cuatro años después sigo dándole vueltas.
Y sigo dándole vueltas no por la chica en sí, sino por la repetición más o menos periódica de los mismos síntomas, de las mismas situaciones, de los mismos reproches. Ideas como “vestir una máscara” o “ser diferente en el fondo” me persiguen, inmóviles y eternas, transmutadas en diferentes personas. Pese a haber acabado prácticamente con el ser humano inventado, todavía duran las consecuencias de esa separación lenta y creciente como la brecha entre dos placas tectónicas.
A ratos pienso que a todo el mundo le sucede algo por el estilo. Pero a ratos pienso que no a todo el mundo se le da por hecho que está ocultado lo que realmente es justo cuando precisamente está comportándose tal y como es.
Estoy muy cerca de reconocer que me gusta esa sensación de extrañamiento: de pronto uno toma una divertida y curiosa distancia con la escena que etá viviendo, como una especie de viaje astral. Hay días en los que puedes desconectar y, con el piloto automático, seguir hablando como si tal cosa, mientras por otro lado estás pensando que qué curioso es todo esto de que estén tan confundidos. Otros días, sin embargo, no puedes despegarte, y permaneces dentro de ti mismo, empeñado en demostrar que no, que tal como estás diciendo algo es como lo sientes, y ves en los ojos de tus interlocutores que no te creen ni de coña, que estás haciendo el payaso y es todo una broma, que es una de tus ocurrencias, tú que eres un cómico genial de andar por casa. “Que no, cojones, que lo digo en serio". Y ellos se ríen, y asumes que quizás no hay nada que hacer.
Tú, que estás leyendo esto ahora mismo, probablemente ya me hayas oído hablar de todo esto. Sabes que si sigo escribiendo en este blog es para comunicarme contigo y con otros amigos y conocidos míos, para que luego comentemos lo escrito. Probablemente sepas que este último texto está motivado por las reacciones que ha provocado el anterior post, Australian, referido a una chica concreta. De hecho, espero que una de las personas que lea esto sea esa chica. Esto es, por tanto, un mensaje evidente: si digo que estoy siendo sincero, estoy siendo sincero, cojones.
No necesito mentir con estas cosas. Casi no miento, de hecho: como mucho, callo. Sí, pese a mi -justificada- fama de bocazas, callo muchas cosas. Es todo lo que necesito para sobrevivir. Por tanto, si anteriormente había mostrado distanciamiento, odio, frialdad, cariño, compañerismo, comprensión o atracción; todo eso era cierto, no formaba parte de ninguna técnica de mierda para conseguir… ¿el qué? ¿Que esto fuera entretenido, divertido, como una sitcom?
Despliego estrategias. ¡Coño, todo el mundo lo hace! Hasta un niño de tres años, una anciana de 80, todos desplegamos estrategias para conseguir lo que queremos. Pero muchos no manipulamos: y si te hago una broma y me río y te doy un achuchón cómplice, en ese instante estoy siendo tan sincero, mi sentimiento es tan puro, que probablemente ni decenas de páginas de texto como este igualen su simpleza e inocencia.
Ahora bien, si jugamos a ponerle sustantivos a todo y a clasificarlo bajo tópicos de mierda, pues ahí sí que quizás rompa la baraja. ¿Tengo que decirte que te quiero, que te querré siempre, tengo que prometerte la luna cuando siquiera hemos tenido un momento a solas? ¿Por reconocer mis ganas de follar contigo ya paso por ser un cerdo aprovechado sin sentimientos, cuando hasta el más alelado se masturbará haciéndote protagonizar todo tipo de fantasías?
No te culpo, no todo esto va a dirigido a ti. Pero algo te toca, y esta vez me apetece exigir. Exijo que clarifiques tu postura, os lo exijo a todos los que os sintáis aludidos. Si vuestro sentido de la amistad o el amor o la atracción o la pasión está infectado por esa necesidad de adjetivación impostada, os pido que, en primer lugar, lo clarifiquéis, para saber a qué atenerme; y, segundo, dejéis de dar por culo pretendiendo que yo os acompañe en semejante ridículo.
Deje un comentario
Disculpe, los comentarios están cerrados.
Sobre el sitio
Ingredientes: cine, fotografía, arte, literatura, actualidad y mis pajas mentales sexys.
ATENCIÓN, NOTA IMPORTANTE: Los comentarios en este blog están temporalmente inhabilitados debido a un problema con el spam. Disculpa las molestias.
Búsqueda:
Categorías:
- Todos
- Actualidad (40)
- Arte (1)
- Cine (23)
- Comentarios breves sobre películas (22)
- Cómic (4)
- Ensayos sobre la vida cotidiana (34)
- Eventos (11)
- Fotografía (14)
- General (7)
- Grandes personajes masculinos del cine y la literatura (8)
- Internet (3)
- La frase de hoy (13)
- Literatura (3)
- Mundología (13)
- Música (19)
- Personal (33)
- Publicidad (9)
- Relatos (14)
- Sexo (1)
- Teatro (1)
- Televisión (18)
- Viajes (3)
Posts anteriores
Estadísticas
- 284 posts
- 518696 comentarios
Licencia de copia y distribución - José J. M. - 2004
VIDEADORES.COM


