Antes de ayer fui al concierto de Kasabian en La Riviera, ese extraño garito con suelo de calle, rodeado de obras y semioculto tras el más desasosegante acceso peatonal que nunca he visto para un lugar público dedicado al ocio y los espectáculos.
El show fue breve (una hora y veinte minutos aproximadamente, bis de cuatro o cinco canciones incluido) y muy intenso. Básicamente se trató, como era de esperar, de defender Empire sazonándolo con los éxitos más rotundos del discazo Kasabian.
Fueron desgranando así -no sé si están todas y no en este orden necesariamente, pero es que yo estaba brincando, no tomando notas- Shoot the runner, Last trip, By my side, Reason is treason, L.S.F., Me plus one, Apnoea, Empire, Processed beats, Stuntman, Sun rise light flies… para terminar con Club foot, quizás su tema más conocido. Y es que, como bien dijo Carlos, hay mucho vicio con el Pro Evolution Soccer…
Uno de los momentos de más disfrute fue el subidón trompetero de The doberman, que de alguna manera compensó la ausencia de I.D., quizás mi canción favorita de este grupo. Bueno, tener que elegir mi canción favorita de este grupo es como tener que elegir qué teta de una piba me gusta más, la derecha o la izquierda…
Buen sonido (que saturó un poco cuando comenzaron los teloneros, Black Daniel), un ambiente que se animó según avanzaba el concierto, una escenografía casi inexistente de sobria y un vocalista motivado y preocupado por agradar a la audiencia (Tom Meighan que, por cierto, de alguna manera me recuerda a Renton). En resumen, estupendo.

Estos dos chicos de amarillo y verde, Manolo y Chema, no estaban el sábado, aunque seguro que habrían disfrutado. Pero merece la pena poner esta foto porque la he descubierto buscando información sobre el FIB. La imagen es del verano de 2004, y la he encontrado aquí. !Van a terminar siendo famosos!
(spoiler: en este post escribo sobre la balsámica tristeza que siempre me provoca la canción Lady Blue de Bunbury. Antes, publico los comentarios que no aparecieron en las últimas semanas debido al mal funcionamiento del blog y los comento brevemente)
-pepe, 7 de enero, post #255 “Cruz y Raya en Nochevieja":
“tio,sin acritud,el nivel de tus textos ha bajado mucho el último medio año.espero que vuelvas pronto al buen camino.”
-Cristina, 10 de enero, post #256 “Los anuncios de perfumes (II)":
“Hola Yokin!!
Esto de los perfumes se ha convertido ya en otra de las tradiciones navideño-comerciales que nos asaltan año tras año. No había visto el anuncio de Hillary Swank, pero al verlo en tu página me dado cuenta de que la canción es de Muse!! Y como buena fan, no podía dejar de escribirlo aquí. La canción se llama Hysteria.
Bueno, a ver si nos vemos algun día que quedes con el otro único jinete que queda por este país.
Besos”
-ana, 15 de enero, post #258 “Pulp Fiction DVD":
“Mia Wallace me enamoro desde la primera vez que la vi (entera, pq al ppio solo se le ve la boca y no me gusto nada).
Quise ser igual que ella, pero el pelo asi me queda fatal. La escena en la que sale flipandose ella sola con el girl, you´ll be a woman es mitica y de las que mas me han marcado. Siempre tuya, Mia. Ana”
-irene, 20 de enero, post #155 “Franz Ferdinand en concierto":
“alguin me pasa la letra traducida al español de auf achse!!??
porfavor me la pasaron & qiero saber lo qe siGnificaa!
mersii (K)”
-Illicit, 22 de enero, post #82 “Heather Brooke (ideepthroat.com)":
“OOOOOH YEAH!! SUCK IT BITCH!”
-Marina, 26 de enero, post #254 “Comentarios perdidos (IV) en el último post de 2006″:
“Sigo pensando que redactas bastante bien y que tienes ideas cojonudas.
Suerte”
-Loren, 27 de enero, post #260 “El día 26 de cada mes":
“Muy bueno. Yo nunca he tenido un número favorito, pero sí la ilusión de que algo mágico nos espera a la vuelta de la esquina. Quizás mi creencia se deba a que soy un fanático de la comedia cláscia norteamerciana, de esas películas de Lubistch, Hawns, Sturge, Capra o Wilder.
Un fuerte abrazo”
-ana, 29 de enero, post #260 “El día 26 de cada mes":
“yo era, en general, bastante estúpido: Esa frase es perfecta para un corto.Tienes que meterla en la introducción del personaje, en plan trainspotting. Tendras al publico indie a tus pies.”
Un comentario como el de pepe, tan brutal y sincero, me duele y me gusta tanto como los ánimos que algún colega blogger o desconocida -blogger también- me trasladan. Comentarios como los de Ana, la única mujer hasta hoy capaz de follarme con palabras (y dejarme completamente satisfecho), tienen ya ese aura de familiridad que ojalá note algún día entre las cuatro paredes que habitaré.

Lady Blue. Algo viscoso y magnético tiene esa canción que hace que cada vez que la escucho mi ánimo queda tocado. Como imaginarás, no suelo ponerla en el ordenador ni en el mp3, pues temo a partes iguales que de tanto oírla esa magia se escape y que de tanto oírla yo mismo genere defensas ante esta debilidad.
Quizás tenga que ver con la fascinación que siempre he sentido por el espacio, por ese vértigo de cuando no eres capaz de imaginar qué hay más allá. Quizás tiene que ver con la soledad, con el amor, con la vulgaridad, con el hastío… con todas esas cosas a las que siempre les doy vueltas, que aparecen y desaparecen y me convierten, en ocasiones, en alguien de lo más insoportable.
Escuché por primera vez Lady Blue un verano hace siglos. No, no ocurrió nada digno de guardar con cariño de aquel verano. Pero ya entonces noté esa conexión con el abandono, la pérdida, hasta con la más cruel predestinación. No sé si seré algún día capaz de olvidar esta sensación y esta canción, o si por el contario me perseguirá toda la vida. Sólo sé que no quisiera morir en su compañía, y creo que solo por pensar esto ya me he condenado.
Escuché a Kasabian por primera vez hace unas pocas semanas, y desde la primera canción de su primer discazo –homónimo– me asaltó el pensamiento de que ya los había escuchado anteriormente. Pero no de pasada, en alguna radio o televisión o bar, sino que había escuchado todos y cada uno de los temas de manera tan atenta y pasional como lo hago ahora en casa, mientras escribo esto, o como cuando voy de camino a algún lugar, con mi reproductor de archivos mp3.

He pasado un par de semanas obsesionado con este asunto, intentando encontrar una respuesta lógica. Me puse a escuchar algunos de los CDs más veteranos de mi pequeña colección, en busca de esa misma sensación, es decir, en busca de esa sensación de algo ya muy conocido, esa especie de paladeo que sólo se puede disfrutar cuando sabes lo que viene a continuación, aroma parecido a cuando ves otra vez una de tus películas favoritas o cuando relees un libro que te ha marcado la existencia.
Pues nada. Ni el recopilatorio de temas de rock de Elvis que compré en 2º de BUP, ni la banda sonora de Pulp Fiction, ni el Babe, I’m gonna leave you de Led Zeppelin, que se convirtió en uno de mis himnos favoritos gracias a escucharlo montones de veces junto a un amigo las frías, negras tardes de invierno mientras delirábamos, cuando éramos unos adolescentes idiotas (yo, por lo menos) y estábamos seguros de merecer unas vidas fuera de lo común; ni, decía, las orgiásticas canciones de The Doors que el mismo amigo me contagió como un virus consiguieron el mismo efecto. No pude, por tanto, contrastar un sentimiento siquiera similar para analizar la cuestión. Solo había una cosa clara, que se manifestaba de manera aplastante cada vez que pulsaba el botón play: yo ya conocía la música de Kasabian, y no sabía de dónde.
Anoche, por fin, supe la respuesta. Nunca he tenido problemas para conciliar el sueño, y es característica en mí la facilidad para dormir como un lirón y no despertarme ni con el más molesto ruido. Sin embargo, no sé muy bien por qué, me desperté en mitad de la noche. No recordé estar viviendo ninguna pesadilla mientras dormía, ni noté la necesidad de mear o beber agua, así que simplemente cambié de postura y me dispuse a seguir durmiendo.
Sin embargo, pasaron los minutos y no conseguía traer el sueño de vuelta. Tumbado boca arriba, inmóvil, con los ojos cerrados, noté de pronto un movimiento en la habitación. Fue apenas un susurro, como de ropa que se roza. Algo dentro de mí me alertó: vivo solo, no tengo mascota, mi casa tiene la ventaja de ser particularmente silenciosa. Nunca se oyen ruidos en mitad de la noche, y menos de ruidos de ropa rozándose. Pensé que también podría ser algo arrastrándose, aunque también pensé que podría haber sido yo mismo. Decidí quedarme quieto y seguir escuchando.
Pasaron los minutos. Justo cuando estaba pensando sobre qué hora sería y que esa mañana me tendría que levantar a las siete, llegó de nuevo el mismo ruido. Esta vez era más claro, perfectamente audible: algo rozaba, algo se movía muy cerca de donde yo estaba tumbado. Sin embargo, toda preocupación, miedo, tensión o paranoia por mi parte desaparecieron y, curioso, decidí dejar a la cosa seguir rozándose y moviéndose, hasta descubrir qué demonios era.
Hay algo interesante que me gustaría destacar: aunque al principio los abrí como platos, después dejé de hacer el esfuerzo inútil de intentar ver en la más absoluta oscuridad, así que mantuve los ojos cerrados a partir de la segunda vez que oí el ruido. Me gustó la sensación de ceguera: sentí que el oído era una herramienta más que suficiente para descubrir qué estaba ocurriendo. Me sedujo la idea de abandonarme a ese sentido, de servirme de ese instinto, de liberar cierta animalidad. Me vi –sin ver– como un ser diferente, más básico, más auténtico, más conectado con lo real, con lo primario, con lo original.
Y mientras mi cuerpo yacía estático, anhelante, mis músculos en tensión, todo preparado para accionarse como un resorte, un auricular se posó junto a mi oído. Experimenté una tranquilidad hipnótica, húmeda, mareante. Me abandoné y olvidé toda tensión, mientras escuchaba, a través de ese auricular, el primer disco de Kasabian.
Un poco de estupideces ligeras para hoy.
Estoy escuchando a Morrissey y, de pronto, en la canción You have killed me de su último disco, Ringleader of the tormentors, salta: “Ya se acabó…".
Me despoyo. Es después de la segunda estrofa. Una vez que lo has oído, eres incapaz de pensar otra cosa y adivinar qué dice realmente, que es “Piazza Cavour". Es lo que tiene.

Por cierto, ayer vi un conciertillo de Morrissey en la tele. Qué person, es un divo del copón. No soy muy fan suyo, pero hay que reconocer que tiene estilo y un buen puñado de buenos temas. Mi preferido, First of the gang to die. Una maravilla. Cuántas veces no lo habré cantado imitando las poses del de Manchester…
Y el segundo toro del día: el inefable Beck. Yo a este pibe lo he descubierto hace ná, y me también me gusta bastante. En estas que me pongo ha escuchar Mellow gold. Loser es una de las canciones que más me gustan (de hecho, para mí es todo un himno), y tras tararearla en el metro o en el bus durante un tiempo sin entender bien la letra del estribillo, me decido a mirarlo por internet.
¿Qué demonios dirá antes de “I’m a loser, baby, so why don’t you kill me?"? Lo consulto y me quedo de piedra:
“Soy un perdedor,
I’m a loser, baby,
so why don’t you kill me?”

Creo que este es uno de los pocos casos de canciones que no entiendes lo que dicen porque precisamente lo intentan decir en tu idioma. Además de Shakira, claro, que habla en su propio puto idioma nasal y gritón. Pero eso es otra historia.
Nos marchamos juntos,
pero aún así es un adiós.
Y quizás volvamos
a la Tierra, quién sabe.
Supongo que no hay a quien culpar.
Estamos elevándonos,
¿volverá todo a ser igual?
Es la cuenta atrás final…
Vamos hacia Venus y aún estamos confiados
porque quizás nos han visto y nos dan la bienvenida.
Con tantos años luz por recorrer y tantas cosas por encontrar,
estoy seguro de que la echaremos de menos.

Pues sí, aunque parezca de coña, es la letra del temazo The final countdown. Pa que vuelvas.
We’re leaving together,
but still it’s farewell.
And maybe we’ll come back,
to Earth, who can tell?
I guess there is no one to blame.
We’re leaving ground,
will things ever be the same again?
It’s the final countdown…
We’re heading for Venus and still we stand tall
‘cause maybe they’ve seen us and welcome us all.
With so many light years to go and things to be found
I’m sure that we’ll all miss her so.
Por fin!!
Mañana sale el single In the morning, y el día 17, el disco, titulado Razorlight.

A ver qué tal está, después de dos años ya les vale… yo ya temía que se quedaran en ese primer y maravilloso disco, Un all night, y que no hicieran nada más… muy buenas noticias, en definitiva.

Lo pedí por internet el viernes pasado, y me llegó ayer. Por 7.99 libras, más 1.75 de gastos de envío. De puta madre.
Es cachondo eso de los momentos teniente: que si “pingüino Rodríguez", “un chinito pescando", “eso es", “es una porrera… costo, costo, costo", etc.
El denominador común es que son temas en otro idioma, en los que alguna o varias palabras te recuerdan a otra/s en español. Pero hete aquí que alguien ha rizado el rizo. Un momento teniente en español. ¿Es posible? Sí. De la mano de la inefable Gloria Estefan.

Después de su paso por los vergonzantes Miami Sound Machine (sí los originales, terribles, tremendos… eso sí, mejores que esas nuevas que se inventaron), la Estefan sacó el que quizás es su mejor disco: Mi tierra.
Atento, porque esto lo puedes probar en casa: en la canción Hablemos el mismo idioma, en varias ocasiones en el estribillo, en lugar de entenderse “… hablemos el mismo idioma, dame la mano mi hermano…", se escucha:
“hablemos de mi cuñada, dame la mano mi hermano…".
Aunque parezca absurdo, es cierto, lo juro. He analizado ese asunto durante años, y durante años me he descojonado con la cosa. Increíble, que diría Bisbal.

Los llamados MSM, con aquella mítica canción que decía algo así como “donga-deronga-paparapachunga-conga” y sus pintas de Miami Vice, cómo no. Dios, quién pudiera volver a esos 80 de cartón piedra… Un día de estos organizo una fiesta temática.
Ayer vi el videoclip de la canción Fuck forever, de Babyshambles, el nuevo grupo del tostadísimo Pete Doherty. A mí Doherty me ha caído bien desde el principio. Musicalmente quizás no tenga demasiado talento, pero tiene garra y actitud y, qué cojones, eso es mucho en los tiempos que corren.

Me gusta mucho esta canción, junto con La belle et la bête y A’rebous, de un disco más bien irregular pero que apunta maneras. Aún así, me gustan mucho más The Libertines, sobre todo su segundo disco, homónimo.
La cuestión que hoy ocupa este blog es el asunto del videoclip. Lo vi en los 40 Principales. Y yo me pregunto, ¿por qué nos tenemos que comer la gilipollesca censura que han de aguantar los británicos con algunos de sus medios de comunicación? Durante toda la canción, la palabra FUCK (joder, jodido, follar, etc.) fue borrada de los estribilllos. Asimismo, cada vez que Doherty levantaba los dedos índice y corazón en forma de V, mostrando el dorso de la mano (en un gesto equivalente a levantar sólo el corazón, es decir, VETE A TOMAR POR EL CULO o QUE TE JODAN o QUE TE FOLLEN), una casta tira negra censuradora nos escatimaba la visión de los dos dedos.

¿Por qué? ¿Es que 40 Principales es tan provinciana que no es capaz de acceder a los materiales originales de los grupos musicales? ¿Es que, de alguna manera, 40 Principales comparte esa estúpida y pacata política puritana de censurar los vídeos musicales más o menos políticamente incorrectos, incorrección que a veces es parte de una actitud sincera y otras es sólo una estudiada pose de marketing?
Esto me recuerda una anécdota. Hace unos años, estaba viendo con mi hermana un videoclip de alguna estrellita del pop tipo Britney Spears, Christina Aguilera o ese bicho llamado Pink. Y en éstas que, durante un instante, la prota blandía algo que había sido emborronado digitalmente, por lo que sólo se veía una mancha. Mi hermana y yo lo comentamos, y al instante nos imaginamos que debía ser un consolador, o algo por el estilo. Al rato, la estrellita de turno aparecía de nuevo con el borrón en la mano y… ¡lo clavaba en una puerta! ¡Por lo que supusimos que debía de ser un cuchillo!
Con esto quiero ilustrar que la censura visual, además de ser una práctica estupidísima, a veces no da sino pie a pensar cosas aún más subidas de tono de lo que en realidad son.
Y coño, si sale una polla, un culo, sangre o tacos en una peli o un videoclip, pues que se vean. Como si a partir de los 12 años no supiéramos de qué va el mundo.
Pues eso, que siempre jodiendo.

Pues lee esto:
- Joy Division. Cuando el cantante, Ian Curtis, decidió colgarse en el salón de su casa en 1980 antes de cumplir 24 años, el resto de la banda creó New Order, pero no tienen nada que ver con la banda original. Es cojonuda. “Love will tear us apart” (el amor nos hará pedazos) me hace eyacular.
- David Bowie. Su primera étapa es la polla, con “Space Oddity", “Life On Mars", “Changes", “Starman"… cuando llegamos a “Heroes” y “Youngs American” comienza a fallarnos, pero merece la pena redescubrirlo.
- The Stone Roses. Otro redescubrimiento. No de los más mejores, pero molan.
- Clap Your Hands Say Yeah! Banda que parece de circo en la primera canción de su único disco hasta el momento pero que mola un huevo. Son superdivertidos y en concierto incluso más.
- Happy Mondays. Banda ochentera de Manchester que no está mal del todo, pero no merecen tres días enteros escuchándolos sólo a ellos.
- Morrissey y The Smiths. Junto con Joy Division y Oasis lo podemos considerar como lo mejor que ha salido de Manchester. Los Smiths son la polla, son increíblemente cojonudos, nunca me canso de escucharlos. Morrisey en solitario también mola, su voz es superpotentemente atractiva.
- Artic Monkeys. Un único disco en el mercado y menos de 18 años pero una música increíble. Esta frase puede haceros parecer que han sido creados como Keane para relanzar el pop británico, pero ni mucho menos. De verdad son cojonudos.
- The libertines y sus sucesores: Babyshambles y Dirty Pretty Things . A los sucesores no los tengo muy trayados pero molan. Las bandas de heroinómanos siempre fueron divertidas.
- Editors. Pueden recordarnos a Interpol por las voces de los cantantes pero no son copias. Cada banda tiene su propia base y ambas molan. Interpol os serán a lo mejor más familiares, no lo se, por lo menos llevan más tiempo en mercado. Editors fueron teloneros de Franz Ferdinaz en Glasgow pero llenan salas de conciertos por sí solos.
- Interpol. Me gusta más el segundo álbum “Antics", con magníficas canciones como “Evil", “Next Exit” y “Show Hands"; aunque el primero, “Turn On The Bright Lights", con “Untitled", “PDA", “Obstacle 1″ y “Obstacle 2″ es también muy bueno.
- The Magic Numbers. Muy chulos. Los catalogaría como banda de pop británico de los que te hace ser feliz. No son tan felices como Belle & Sebastian, que si no los habéis usado os recomiendo que comencéis por “Dear Catastrophe Waitress” que para mí es su mejor albúm, pero de verdad, son muy guays.
- Hard-Fi. Otra banda de pop británico. Puede que no sea de los mejores, pero merece perder un poco el tiempo escuchándolos.
- Her Majesty. No tengo muchos datos acerca de esta banda, pero el álbum que tengo “The Past Is Not A Good Idea” mola, sobre todo el corte número 10 “No Commitment".
- The Delgados. Información obtenida a través de un compañero de camping en el F.I.B. Son escoceses y se llaman así por Perico Delgado. Su segundo disco se llama “Peloton” porque les molaba el ciclismo. A mi me gusta más el primer albúm, “Domestiques", y los otros dos más que tengo “The Great Eastern” y “Hate” no los he escuchado mucho.
- The Race. Teloneros de Franz Ferdinaz en Glasgow y Madrid. Molan. El cantante bailaba como Ian Curtis, pero no son unos imitadores de Joy Division.
- The Coral. Martin me engañó y me dijo que eran suecos y no lo son. A pesar de eso tanto Martin como The Coral son curiosos.
- Sugarplum Fairy. Estos sí son suecos. Varios de los miembros de esta banda son los hermanos pequeños de varios tipos de Mando Diao. No tienen la fuerza de sus hermanos, pero tampoco los he escuchado tanto como a los mayores. En conclusión: son dignos de ser escuchados.
- Sivil Vane. Sólo por el nombre y su relación con uno de los personajes más atractivos de la literatura universal, Dorian Gray, merecen dedicarlas unos minutos. He dicho “dedicarlas” porque son todo chicas. Es una banda de pop español del estilo guay, no son “La casa azul". Debido a que estamos acostumbrados a escuchar música en inglés a veces nos parecen ridículas las letras en español. Si nos ponemos a analizarlas, podemos llegar a pensar de que en castellano suena más ñoño oír “Iba a decirte que te quería” que “I was gonna tell you I love you". Pero si nos quitamos esos prejuicios podemos concluir que esta banda mola. Vale que el título del álbum que tengo no mole mucho, “Mermelada de tomate", pero los poperos españoles son así, algunos habéis conocido a Poperland. El hecho de que la cantante sea una mujer es algo que me gusta, sobretodo cuando se canta en castellano.
- The Bravery. Tengo el álbum gracias a Yokin. Es un pop con base electrónica, pero no del estilo “electrónico de mierda” sino rollo The Killers. Están bien. Ver http://yokin.net/categorias/musica/ (sic)
- The Gossip. Creo que son de Glasgow, pero no lo tengo muy claro. No son la polla, pues te pueden parecer repetitivos en varias de sus canciones. Son un poco menos pop y más… raros, no se como describirlos. Son dos tipas, bateria y cantante, y un tipo que toca el bajo o la guitarra dependiendo de la canción. Fueron los teloneros de otra banda de Glasgow, Sons & Daughters, que os describiré después. Sirven para oírlos un rato.
- Sons & Daughters. Dos tipos, bateria y guitarra, y dos tipas, cantante y voz. Están muy bien. Me gusta más el primer álbum, “Love the cup", que el segundo “The Repulsion Box". Sobre todo el corte número 7 “La lune". Aunque el segundo tiene grandes temas como “Dance me in” y “Medicine".
- The Jam y Paul Weller. Simplemente son la polla.
- The La’s. Pop británico de los principios de los noventa. La NME ha puesto su álbum “The La’s” como el número 50 de los 100 mejores álbumes británicos de la historia. Yo no se si valen tanto o si a lo mejor valen más. He de reconocer que los adquirí hace muy poco.
- The Pixies. Otro redescubrimiento que me ha pegado fuerte. Con canciones como “where is my mind” quieres destruir el mundo, influido que jamás “influenciado” por “El club de la lucha", o hacer llorar a una mujer mientras te la tiras, influido por tus propias paranoias. Con “Here Comes Your Man” te sientes feliz y quieres saltar y bailar. Son muy buenos.
- The Divine Comedy. Varios álbumes en mi poder pero no mucha excitación o exaltación de tus sensaciones. Tal vez lo podíamos catalogar como pop para hacer el amor.
- Violent Femes. Merece escuchar “Blister in the sun". El resto simplemente está bien.
- The who. Otra banda de la que lo único que se puede decir es que son la polla.
- The Cure. Mucha gente no logra disfrutar con esta banda, pero canciones como “In Between Days” o “Just Like Heaven” te llevan a un estado de felicidad increíble, y otras como “Close to me” te pueden hacer llorar. No se pude olvidar “Boys Don’t Cry", es increíble. Del último disco, quizá el peor e innecesario se puede rescatar el sindgle “The End of the World".
- The Clash. “London calling” es una canción esencial en tu discografía.
- Pulp. Sólo dispongo de “This is Harcore” pero creo que buscaré más cosas suyas. Suenan bien, pueden recordar Suede, pero tienen su propio estilo. “Help The Aged” es para mí la mejor canción del disco.
- Suede y The Tears. No he oído a la evolución de Suede, pero el origen es muy bueno. “Animal Nitrate", “The Beatiful Ones” (sobretodo), “Everything Will Flow", “Lazy", “Metal Mickey", “New Generation", Positivity” y “Trash” son unos cuantos singles que recomiendo fervientemente.
Sí, otro grupo de pop-rock británico. Sí, de ese, como digo yo, “rock rápido, ligero y pegadizo” que tanto está de moda pero, qué coño, que mola tanto. Hay paladas de grupos así, con tantos discos y singles que casi estoy empezando a confundirlos, y mira que aún no llego ni de lejos a niveles como el de Manolo, mi corresponsal en Glasgow y que en cada nuevo e-mail me recomienda media docena de nuevas promesas.
Pero estos tipos no sólo tienen un buen par de canciones, sino que han sido capaces de dar ese salto cualitativo que tantos otros no llegan a realizar. Esto lo digo teniendo en cuenta que sólo tienen un disco, lo cual es casi como no tener nada, ¿verdad, Strokes?

De alguna manera, su disco A certain trigger es como echar una carrera. Comienzas calentando con Signal & Sign, coges carrerilla con las estupendas Apply some preasure y Graffiti, mantienes un buen ritmo con cortes como Postcard of a painting, I want you to stay, The coast is always changing, hasta llegar a sprints como Going missing, que es de ese tipo de canciones desesperadas y divertidas al mismo tiempo, como un brindis al sol, el acompañamiento perfecto a esas noches desastrosas que te hacen sentirte vivo, o a esos palos que duelen pero que te mantienen, paradójicamente, en pie. Once a glimpse es otro clímax sobresaliente, que comparte con la anterior ese aire de carácter incorruptible, dotado de un estribillo endiablado y una contagiosa dosis de buen humor.
Por último, casi como despedida y a modo de bajón de azúcar, se encuentra la extraña Acrobat, que parece interpretada por otro grupo diferente al que hemos estado escuchando. Sin embargo, le aporta al disco, entre tanta velocidad, un aire meditabundo que es muy de agradecer y que quizás encarne el tipo de sonido que salvará a Maxïmo Park de la extinción, porque aunque un debut como éste no lo firma cualquiera, también es cierto que sólo con esto no puedes ir más allá de dos discos. Pero huyamos de las elucubraciones funestas. Tienes ante ti 13 canciones de las cuales, objetivamente, ninguna es mala. Como mucho, alguna facilona, pero eso se le perdona a cualquiera. Y la portada es de una belleza aplastante, cosa que muchos no pueden decir.
Pd: The Strokes. Ese gran primer disco. Ese segundo disco del que sólo se salvan dos canciones. Ese tercer disco que no me gusta casi nada. Ellos fueron los primeros de esta nueva hornada de rock. Ellos están siendo los primeros en caer. ¿Será una terrible profecía y los demás les seguirán cuesta abajo?
Estoy recién despierto del pedazo de concierto de ayer. Fue en ese lugar llamado Madrid Arena que, por cierto, se petó hasta la bandera. Los teloneros fueron unos tipos llamados The Rakes, que sonaban rapidillos y contundentes, pero con poca chicha.
Y llegaron ellos, tras hacerse esperar casi veinte minutos. El show duró poco, apenas hora y media, pero tiempo más que suficiente para extenuarte saltando y coreando los grandes éxitos (o sea, todos los temas) de sus dos discos. Así, a bote pronto, me vienen momentos cojonudos como el final de “Darts of pleasure", el arranque con “Do you want to", riffs apoteósicos con “Take me out", instantes casi de trance con “Auf Achse” o el subidón de “Michael".

¿Eché algo de menos? Sí, irme de copas con ellos. El bis fue perfecto: salió Alex él solo a comenzar “Jacqueline", continuaron con “Outsiders” (mi preferida del segundo disco) y, creo que tras otra más, culminaron con la espectacular “This fire", uno de los momentos del concierto donde más salté y grité.

Al final, sentía una felicidad y un vacío de fuerzas comparable a un polvo, en serio. Qué bien suenan estos cabrones. Con el apoyo eventual de un tipo a los teclados, estos cuatro son capaces de dar mayor contundencia, suciedad y nervio a cada tema. Y eso, sudando y dando botes a unos metros, se recibe como una bendición. Realmente estoy orgulloso de mi banda favorita.

Les descubrí gracias al anuncio del perfume Night, de Emporio Armani. Mientras Milla Jovovich bajaba unas escaleras, sonaba la enigmática Strict Machine… una pedazo de canción de un pedazo de grupo que, en su último disco, Supernature, destila calidad por los cuatro costados. Once temazos que hipnotizan.

Aunque probablemente no lo supieras, ya escuchaste a Goldfrapp antes: el tema Horse Tears fue utilizado también para anunciar otro perfume (creo que era L’Instant, de Guerlain). Y no me extraña, porque si algo hace bien este grupo es encandilarte mientras les escuchas.

No soy capaz de elegir el mejor tema de su último disco. Ooh La La marca un comienzo sexy y potente, que se torna más alocado y fiestero con Lovely 2 C U. Para después dejarte anonadado con Ride A White Horse, la que quizá más me gusta. Me es imposible escuchar esta canción sin imaginarme un videoclip oscuro, lleno de contraluces, rojos profundos, terciopelo y humo. Si esto no lo provoca la buena música, me rindo.

You Never Know tiene un clímax acojonante y, además de un par de temas más tranquilitos, merecen atención Fly Me Away, Slide In, Satin Chic y Number 1.

Su discografía sólo consta de tres discos, pero qué tres. Felt Mountain es más melódico, mientras que Black Cherry empezó a tirar más por una electrónica más rítmica y contundente, cosa que Supernature asienta, confirma y establece como base musical. Una evolución en toda regla, con un paso propio, que casi puede notarse de canción en canción.

Además, la chica que lidera la banda, Alison, da un morbazo que te cagas. Puede que esto no le importe a muchos/as, e incluso alguien puede decir “ya estamos…". Pero qué coño. Si además de agradar el oído, me agradan la vista y estimulan mi imaginación…

Pd: se me acaba de ocurrir. Que tu piba te haga una mamada escuchando Train, del disco Black Cherry. Toma ya.
Me molan mucho. Los descubrí en el verano, haciendo caso de la típica publicación de tendencias que, esta vez y sin que sirva de precedente, acertó conmigo.

Son neoyorquinos, el título homónimo The Bravery es su primer disco. Leo por ahí que hacen post-punk, rock bailable, guitarreos… Imagínate, ya tienen encima la losa de los omnívoros The Strokes. En EE UU están de teloneros de Depeche Mode. No soy un buen oído, pero cuando algo me gusto lo digo. Y éstos están muy bien. Como quieras o no te terminas cansando de canturrear Last nite en el metro, éstos no tienen nada que desmerecer.
Es el tipo de música que no sólo tiene puntillo, sino que a mí me hace sonreír por la calle. Y coño, eso no es poco. El disco comienza con A honest mistake: no es brillante, pero mola. Fearless tiene un punto sexy. Después hay tres o cuatro que fluyen sin destacar pero sin desagradar. Unconditional es el single y tiene tirón, aunque casi me gustan más (al contrario que a algún crítico) Out of line, Rites of spring y Hot pursuit, que tiene un ritmo extrañamente hipnótico, y que quedaría de puta madre en una secuencia de acción, con mucho tiroteo.

En definitiva, un disco que se deja escuchar con facilidad y agrado y que, además, contiene tres o cuatro perlas. ¿Qué más se le puede pedir a una novedad?
La mayoría de la gente que conozco odia el reggaeton.

Creo que yo, no.
Soy incapaz de bailar con decencia. Soy un ser extremo: o me aposto en la barra y me dedico a fusilar con la mirada a las chicas, o me entrego a hacer el imbécil con alguna canción de rock anglosajón. El pachangueo en general, la salsa en particular o cualquier música que necesite un contoneo de cadera me resulta complicadísima de bailar y me provoca una vergüenza tremenda. Y el reggaeton, más.
Pero he descubiero que es un tipo de música estupenda para hacer ejercicio. Por ejemplo, “Baila morena” viene muy bien para el calentamiento, “Te gusta reggaeton” para los estiramientos; “Dale Don dale” es cojonuda para hacer abdominales, “Gasolina” para las flexiones y, en general, los ejercicios del tren superior, y “Pobre diabla” para los estiramientos finales.
Por cierto, estas dos últimas son mis preferidas, auténticos himnos de los que nos fuimos a Cuba hace unos meses…

En definitiva: mientras gano forma física a solas, a ver si algún día le cojo el tranquillo en una pista y acompañado…
¿Voluntarias?

Voy por razones de trabajo al FIB el viernes, un tinglado en el que nunca había estado. Me gusta mucho, pese al desastroso acceso peatonal a las instalaciones: el sábado a las ocho de la mañana, los gilipollas de los vigilantes nos hicieron dar un pirulo de cuarenta minutos de duración para cruzar la carretera y llegar donde estaba aparcado el coche. Desde aquí os digo: me cago en vuestra puta madre.
Paso de endiosar este instalache, como sorprendentemente hace toda la prensa especializada. La música y el ambiente están de puta madre, la seguridad cumple; pero como siga así, este evento se va a convertir (si no lo es ya) en el festival pijo por excelencia. Más que nada, por los precios de la bebida y la comida dentro. Lo mires por donde lo mires, y teniendo en cuenta la pasta que cuesta entrar, 3′5 € por un mierdabocadillo es un abuso (y esto es sólo uno de muchos ejemplos). Claro, como vienen los british pastosos, pues nada, a aprovecharse… Claro que, si acampas, casi no tienes por qué gastarte nada dentro del recinto. Pero tienen que cuidarse en eso, la buena música no debería ir acompañada de precios por las nubes.
Pero bueno, dejando estas cosas a un lado, me ha gustado mucho. Y eso que casi no conocía ni a cristo. Pero estar toda la noche rulando de escenario en carpa y escuchar a The Cure me parece suficiente. La gente es maja, hay un montón de tías buenas (no, no me follé a ninguna, estaba trabajando… bueno, y no sé yo si lo hubiera conseguido de todas formas) y todo muy cuidado. A ver si el año que viene van Franz Ferdinand, The Strokes, Razorlight e Interpol. Y me tienen allí seguro (a no ser que se me cruce con Glastonbury…).

Por cierto, leo hoy en la prensa que un irlandés apareció muerto en su tienda. Era asmático, y es probable que la deshidratación acabara con él. Su primo, al volver de la playa, lo descubrió cuando ya llevaba unas ocho horas sin vida. Y música sonando de fondo, con risas y ruido, la brisa marina, las marcas comerciales… podría ser una bonita secuencia.

Trasteo por la página de Razorlight y descubro un pequeño clip en directo titulado “Someone else". Esto me lleva a investigar que se trata de su nuevo single… y que si introduces un número, accedes por internet a cinco directos más: “With your copy of the maxi CD of the new single ‘Somewhere Else’ you will be able to access 5 free live tracks recorded at Brixton Academy in 2004 as well as the video for ‘Somewhere Else’".
Vale, vale, todo muy bonito, pero… ¿para cuándo el segundo álbum? Y la pregunta del millón: ¿llegará a España?
Por cierto, un amigo me echa un jarro de agua fría sobre el grupo de mis amores: publicado en La luna de Metrópoli, el 15 de julio de 2005, un articulito asegura:
“Razorlight, ¿rácanos?
La mayoría de artistas vieron incrementadas sus ventas después del Live 8. Todos han prometido destinar los beneficios extra a la causa de África. Todos menos Razorlight, que dicen que no se lo pueden permitir porque son pobres.”
Una de dos: o son los únicos sinceros y reconocen que se quedan la pasta, como luego hacen los demás; o de verdad son unos listos de cuidado.
Jim murió el 3 de julio de 1971. Apareció en la bañera de su apartamento de París. Llevaba unos meses más tranquilo, con ganas de volver a EE UU para la gira de “L.A. Woman” y esperanzado con que el juicio en Miami fuera bien. Pero Jim nunca se controló, así que menos aún iba a controlar a la muerte.

Jim era sensible, inteligente. Un niño tímido e impresionable, que nunca tuvo amistades de verdad, debido a los continuos viajes de su familia por todo el país. Quizá por eso, sintió que The Doors era su verdadera familia, sus amigos, y quiso nacer de nuevo. Su genio salió a presión, y le combustió por completo. Derrochó su vida, y nos regaló su música, sus letras, sus sentimientos.

Fue un borracho, un politoxicómano. Pero también un poeta, que nunca firmó sus letras con su apellido, sino con el nombre del grupo. Un grupo que la leyenda hace nacer en una playa californiana: Ray Manzarek se acerca a su colega Jim, que le tararea lo que sería “Moonlight Drive":
Let’s swim to the moon
let’s climb thru the tide
penetrate the evenin’ that the city
sleeps to hide…
Manzarek le propone hacer un grupo de rock, y ahí nace The Lizard King: un monstruo que, al principio, canta de espaldas al público. Pronto, el guapito de cara con grito desgarrador extasía a mujeres y hombres por igual. Sus armas: el erotismo, el dolor, el amor y la muerte.

Qué mejor homenaje que revisitar su música: te recomiendo vivamente sus dos primeros discos: “The Doors” y “Strange Days". Pero aquí van mis canciones preferidas:
Light my fire, The end, I looked at you, Twentieth Century Fox, Soul Kitchen, Break on through, Strange days, Moonlight drive, People are strange, Love street, Not to touch the earth, Spanish caravan, Waiting for the sun, Queen of the highway, Love her madly, L.A. woman, Ghost song, Gloria…

Descansa en paz, Jim

Londres, junio de 2004. Recuerdo estar en un H&M, Oxford Circus. Suena una canción que se me mete en la cabeza como una raya. Tiene un ritmo vibrante, tiene sentido, me sube la moral, mejora mi humor. Me quedo quieto como un gilipollas, con la cabeza inclinada hacia el altavoz del hilo musical. Veo en un par de pantallas de plasma un videoclip en blanco y negro, bastante feo y cutre.

Algún tiempo más tarde, después de semanas viendo este cartel por toda la ciudad, quizás en la tele o en la radio, relaciono Razorlight y su canción “Golden Touch” con aquella maravilla. Adoro esa canción, me siento plenamente identificado con su significado. Es un himno, hay un par de frases que son pura filosofía. Sí, yo he sentido cosas así por una tía. También me he sentido una puta mierda a veces. Tira millas. A veces, tú eres tu mejor amigo.

No pienso hacer análisis, no tengo ni puta idea de música, sólo escucho lo que algunos de mis amigos me repiten una y otra vez que escuche. A veces me gustan sus recomendaciones, otras veces noto que estoy demasiado verde. Yo les he dicho que escuchen a Razorlight, no sé si me habrán hecho caso. Aquí en España aún no los he oído ni los he visto, quizás es que sólo me gustan a mí.

Y no es una sola canción, ni mucho menos. “Up all night” es un discazo. Así, a bote pronto, recomiendo vivamente “Rock’n'roll lies", “Leave me alone", “Up all night” o “Dalston".
Poco más. Son británicos, no sé nada más de ellos. Creo que acaban de sacar un par de singles nuevos. Su música me encanta y me trae unos recuerdos cojonudos.
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