Obligado a permanecer en reposo y libre de la obligación de ir a trabajar (cero remordimientos), llevo unos días dedicado a ver pelis, leer, comer, beber cerveza, dormir y masturbarme además de otras necesidades fisiológicas. La situación es encantadora, aunque soy consciente de que finita, nadie (y yo el primero) aguantaría mucho tiempo cuerdo en estas circunstancias. En el fondo creo que soy un adicto a la actividad. Si estoy más de un par de horas holgazaneando, enseguida me obligo a hacer algo útil como leer un libro. El cultureta que hay en mí.
Algo engañosamente útil que me obligo a intentar hacer es escribir. Lo creas o no, en el lugar donde está ahora esta frase había escrito tres párrafos sobre un debate interior que está teniendo lugar en mí acerca de una idea para un cortometraje. Los he borrado porque al releerlos me he dado cuenta de que no transmitían nada. ¿Qué contar aquí que pueda enriquecer, aunque sea un poquito?
¿Merece la pena esforzarse en crear algo, cuando tenemos ante nosotros la brutal existencia de centenares de obras que nunca superaremos? Por supuesto que sí, siempre que eso te vaya a dar de comer. Pero yendo un poco más allá… ¿con qué nos encontramos? Con los refritos de siempre, pero con tu firma. Sé que es normal, todo momento histórico necesita refrescar los mitos, las tragedias, los miedos, y siempre habrá plumillas de mierda que los reescriban una y otra vez.
Y mientras, y creo que estoy viviendo una puta epifanía en estos instantes, vivimos. Y estoy convencido de que eso es lo único importante, y quizás en algún lugar de eso que llamamos Universo hay una versión anciana de mí sonriendo con ternura y meneando la cabeza afirmativamente: lo grande de hacer una peli es que ganaste pasta, te lo pasaste de puta madre y te follaste a unas cuantas actrices; lo grande de aquel proyecto fue el nuevo despacho, la berlina de 50.000 pavos que pudiste comprarte y las vacaciones que te pegaste con la mujer, los críos y el puto perro; lo grande de aquel libro fue el reconocimiento, el cosquilleo post coito y las firmas de ejemplares, la sensación de plenitud y de que has engañado a todos, porque al fin y al cabo no has revelado nada del otro mundo.
Pero mierda, lo estás haciendo tú, y no otro, así que tú te estás llevando la tajada y eso te hace sentir mejor y te da nuevas oportunidades para enriquecer eso que importa, tu vida.
Y quien tenga algo revolucionario con lo que iluminar a la Humanidad, que tire la primera piedra. Los demás, al menos yo, nos dedicaremos, qué cojones, a intentar montárnoslo lo mejor posible.
Junto con el tiempo concebido como concepto filosófico, la dualidad entre apariencias y realidades siempre ha sido una de mis grandes obsesiones. Siempre creí tener un interior diferente y mejor al exterior, y siempre deseé darle rienda suelta de la manera más salvaje, de tal forma que conmocionara a los que me rodeaban y, por qué no decirlo, les escarmentara y consumara venganzas por mí. Esa transformación radical desde dentro hacia fuera sigue ejerciendo hoy día un gran atractivo para mí y es ingrediente de muchas de mis diatribas, tanto reales como ficticias.
Ya habré escrito como un millón de veces sobre esto, pero no me resisto a analizarlo una vez más. Siempre pensé que esa diferencia entre interior y exterior era ficticia, que precisamente por ser incapaz de dejar escapar apenas pequeñas trazas de lo que pomposamente podría llamarse “versión íntima de mí mismo” realmente esa versión no existía. Que era, simple y llanamente, la misma que la exterior pero sin ningún complejo, por así decirlo.
Hasta que un día me di cuenta de que realmente sí que existía esa diferencia entre ambos, y sus consecuencias no eran agradables ni divertidas como había pasado hasta el momento. La suma de actitudes, costumbres, modos y maneras terminaron por construir todo un ser humano: obviamente, yo. Y, aun identificándome claramente con él, comprobé -gracias a una discusión con la chica de la que estaba enamorado- que esa persona había creado ciertos compromisos que yo, o el yo más íntimo al menos, no estaba dispuesto a asumir. Fue en ese momento en el que las películas sobre desdoblamientos de personalidad dejaron de tener gracia. Nunca me habían llamado psicópata en serio, y eso me dejó una huella indeleble. Tanto es así, que casi cuatro años después sigo dándole vueltas.
Y sigo dándole vueltas no por la chica en sí, sino por la repetición más o menos periódica de los mismos síntomas, de las mismas situaciones, de los mismos reproches. Ideas como “vestir una máscara” o “ser diferente en el fondo” me persiguen, inmóviles y eternas, transmutadas en diferentes personas. Pese a haber acabado prácticamente con el ser humano inventado, todavía duran las consecuencias de esa separación lenta y creciente como la brecha entre dos placas tectónicas.
A ratos pienso que a todo el mundo le sucede algo por el estilo. Pero a ratos pienso que no a todo el mundo se le da por hecho que está ocultado lo que realmente es justo cuando precisamente está comportándose tal y como es.
Estoy muy cerca de reconocer que me gusta esa sensación de extrañamiento: de pronto uno toma una divertida y curiosa distancia con la escena que etá viviendo, como una especie de viaje astral. Hay días en los que puedes desconectar y, con el piloto automático, seguir hablando como si tal cosa, mientras por otro lado estás pensando que qué curioso es todo esto de que estén tan confundidos. Otros días, sin embargo, no puedes despegarte, y permaneces dentro de ti mismo, empeñado en demostrar que no, que tal como estás diciendo algo es como lo sientes, y ves en los ojos de tus interlocutores que no te creen ni de coña, que estás haciendo el payaso y es todo una broma, que es una de tus ocurrencias, tú que eres un cómico genial de andar por casa. “Que no, cojones, que lo digo en serio". Y ellos se ríen, y asumes que quizás no hay nada que hacer.
Tú, que estás leyendo esto ahora mismo, probablemente ya me hayas oído hablar de todo esto. Sabes que si sigo escribiendo en este blog es para comunicarme contigo y con otros amigos y conocidos míos, para que luego comentemos lo escrito. Probablemente sepas que este último texto está motivado por las reacciones que ha provocado el anterior post, Australian, referido a una chica concreta. De hecho, espero que una de las personas que lea esto sea esa chica. Esto es, por tanto, un mensaje evidente: si digo que estoy siendo sincero, estoy siendo sincero, cojones.
No necesito mentir con estas cosas. Casi no miento, de hecho: como mucho, callo. Sí, pese a mi -justificada- fama de bocazas, callo muchas cosas. Es todo lo que necesito para sobrevivir. Por tanto, si anteriormente había mostrado distanciamiento, odio, frialdad, cariño, compañerismo, comprensión o atracción; todo eso era cierto, no formaba parte de ninguna técnica de mierda para conseguir… ¿el qué? ¿Que esto fuera entretenido, divertido, como una sitcom?
Despliego estrategias. ¡Coño, todo el mundo lo hace! Hasta un niño de tres años, una anciana de 80, todos desplegamos estrategias para conseguir lo que queremos. Pero muchos no manipulamos: y si te hago una broma y me río y te doy un achuchón cómplice, en ese instante estoy siendo tan sincero, mi sentimiento es tan puro, que probablemente ni decenas de páginas de texto como este igualen su simpleza e inocencia.
Ahora bien, si jugamos a ponerle sustantivos a todo y a clasificarlo bajo tópicos de mierda, pues ahí sí que quizás rompa la baraja. ¿Tengo que decirte que te quiero, que te querré siempre, tengo que prometerte la luna cuando siquiera hemos tenido un momento a solas? ¿Por reconocer mis ganas de follar contigo ya paso por ser un cerdo aprovechado sin sentimientos, cuando hasta el más alelado se masturbará haciéndote protagonizar todo tipo de fantasías?
No te culpo, no todo esto va a dirigido a ti. Pero algo te toca, y esta vez me apetece exigir. Exijo que clarifiques tu postura, os lo exijo a todos los que os sintáis aludidos. Si vuestro sentido de la amistad o el amor o la atracción o la pasión está infectado por esa necesidad de adjetivación impostada, os pido que, en primer lugar, lo clarifiquéis, para saber a qué atenerme; y, segundo, dejéis de dar por culo pretendiendo que yo os acompañe en semejante ridículo.
Estoy ahí, en la puerta de un bar de la avenida Nuestra Señora de Fátima. Y dos amigas me están diciendo que a veces parezco poco menos que un monstruo cuando se trata de los sentimientos. Que resulto un ser vacío, ciertamente desagradable, ocasionalmente odioso. Que mi lenguaje, de tan directo y sincero, es descarnado e insultante. Que si pretendo ser gracioso, quedo como alguien suficiente, egoísta y repulsivo.
No pronunciaron exactamente todas estas palabras, pero las decían de algún modo. Al principio pensé que exageraban, todo esto lo decían de un modo amable, entre bromas, sin tanto hierro. Yo las desmentí con sentido del humor, sobreactuando. Yo era Chandler, el de Friends. O Joey. Algunas personas me han comparado con este último, yo siempre me sentí muchísimo más afín al primero. Y la chica que más me gustaba era Monica, por eso me encantó que terminaran juntos. Es lo que yo deseaba para mí.
Una de las dos amigas, fan declarada de este blog, me dijo que a veces lee lo que yo escribo sobre las mujeres y se horroriza. No pronunció exactamente esta palabra, pero la dijo de algún modo. “Mi blog es un territorio aparte, un lugar salvaje, a veces no soy yo, o no es quien soy ahora”, mi frase favorita. Por cierto, que el sábado otra chica volvió a preguntarse en voz alta con qué yokin estaba en ese momento. Hacía un tiempo que nadie me decía eso. Creo que la última persona fue ella misma, unos meses atrás.
Lo cierto es que desde la semana pasada, que fue cuando ocurrió lo de estar en la puerta del bar, no paro de darle vueltas al asunto. Creo que las únicas veces que he expresado mis sentimientos con claridad ha sido porque estaba mintiendo o porque eran sentimientos negativos. He analizado y relatado tantas veces mis obsesiones y pseudoproblemas que a veces hasta yo mismo me harto. Pero es como una droga, la lamentación. Te infliges un poco de daño y sientes, al instante, un dolor agudo y placentero. Después te sientes más profundo, más digno de atención, más seguro de que los demás deberían compadecerte.
Escucho por enésima vez esa canción de la que estoy tan orgulloso de haber descubierto. Canto las letras, orgulloso de mi acento británico de palo. Otra copa de cerveza, aún me queda un cuarto de litro de la botella de cerveza alemana barata, pero alemana al fin y al cabo…
¿Sabes que esta mañana sonó el despertador del móvil, y cuando lo encendí para cambiar la alarma y concederme quince minutos más de sueño recibí un mensaje que me decía que a eso de la una y pico de la madrugada me llamó una chica a la que no veo desde hace siglos, pero a quien, sin embargo, y en una especie de gesto tipo “por los viejos tiempos”, le mandé hace tres meses y medio un SMS felicitándole el cumpleaños? Qué bien, solamente ha tardado ese tiempo en sentirse en deuda e interesarse por mí…
Por cierto, por casualidad, hará un mes descubrí el espacio de MSN de esta chica mientras enredaba en el trabajo. ¡Y se había convertido en un bicho! Nunca había sido especialmente guapa, pero, al menos hasta hace un par de años o tres, mantenía cierta belleza adolescente. Ahora no, vi unas fotos de Nochevieja y parecía una tiparraca de 30 años mal vestida, con sobrepeso, maquillada fatal y con un pelo terrible. No he contestado a su llamada, porque a) soy un resentido de cojones, b) ya no quiero follármela, ergo ya no me interesa verla en persona y c) es probable que simplemente se confundiera y realmente no quisiera llamarme a mí.
Sin embargo, no estaría mal no perderla del todo de vista. Por ejemplo, visitar cada x tiempo su espacio de MSN, blog o cosa por el estilo. Para comprobar cómo va empeorando con el tiempo. Y si mejora, tanto físicamente como económicamente o socialmente… mierda, dejaría de interesarme este rollo husmeador.
Hace un mes y pico, de hecho creo que fue el mismo día, descubrí el espacio de MSN de otra chica que conocí hace un par de años en un ambiente completamente diferente al de la chica anterior. De hecho, es sorprendente que yo estuviera en su momento en ambos ambientes… ¡sí, piénsalo! Yo era el vínculo entre mundos absolutamente divergentes. Seguro que tú también eres ejemplo de eso. Bueno, seguro que muchos de nosotros somos ejemplos de eso, así que no es algo tan especial…
El tema es que esta piba también se había echado a perder. Joder, vi unas fotos en las que parecía una auténtica paleta, alguien completamente diferente a la femme fatale que conocí. O que quise ver en ella. Pero no, porque pocas chicas bebían y fumaban con tanto estilo y en tanta cantidad como ella. Se sentaba en una mesa o se apoyaba en una barra y, cigarrillo tras cigarrillo, copazo tras copazo, charlaba contigo sin perder la compostura. Relajada y tal, pero sin grititos, risitas estúpidas ni torpezas propias de pibas o niñatos. Es decir, no empezaba con chorradas tipo “uy, qué pedo voy, jiji-jaja”. No daba el coñazo con ir a bailar, cosa muy típica también de pibas. Arrastraba las palabras al hablar, claro, cómo no iba a hacerlo, joder, si iba como una cuba. Y tú a su lado las arrastrabas también, y te hubieras arrastrado por una moqueta de cristales por encamarte con ella, o al menos yo lo hubiera hecho. Hablábamos y ella siempre era la que decía las palabras mágicas: “¿otra copa?”. Los dos bebíamos ginebra con limón. Y aunque ella fumaba Fortuna y yo, cuando lo hacía, era con Lucky Strike, no parábamos de ofrecernos cigarrillos. Algunos amigos/colegas/conocidos míos terminaban follando después de bailar en la pista, pero yo no levantaba el culo del asiento más que para pedir más copas, comprar tabaco e ir a mear. Qué noche aquella… ¿cómo pudo terminar en nada? Ah, bueno, en aquella época yo era gilipollas y me molaba muchísimo otra chica por la que hice muchas tonterías. Quizás hice bien en distraerme con la otra, viendo en qué se ha convertido mi femme fatale de mentirijillas. Quizás la otra hizo bien en pasar de mí: yo soy más insoportable que nunca y ella también se ha convertido en –o se terminó de descubrir como– un auténtico monstruo.
Volviendo al asunto del espacio de MSN de esta chica, resulta que, buceando en sus fotos y comprobando que también ha engordado, como la otra, resulta que, decía, yo mismo aparezco en una. Salgo como un tipo flaco, despeinado y pretencioso. O sea, como ahora, lo que pasa que con una expresión ciertamente estúpida. La foto es de otra noche, otro lugar, otra… joder, otra dimensión, casi. De mi hombro se cuelga una apestosa que estoy convencido que quería conmigo. Creo que me follaba a todas sus amigas menos a ella. Era fea de cara, la pobre. Además de que su cuerpo apestaba. Si hubiera sido una tipa más o menos normal no me habría importado, unos polvos siempre son bienvenidos. Pero es que esta era lo peor: no era una puta foca, pero… como que no estaba bien hecha, punto.
Una vez intenté quedar con una de su ambiente, llegué a fijar con ella un día, un lugar y una hora. El día anterior la piba canceló la cita con una excusa barata a través de SMS. Por supuesto, y en un gesto también tipiquísimo de piba, el mensaje incluía una referencia a su novio. Bien, mensaje captado. Al menos no me tomaba por un coleguita gay, la tía tenía ojos en la cara. Vio claramente que yo iba a por lo que iba. Me parece bien.
Un tiempo antes, no mucho tiempo antes, había quedado con una chica. Charlar, comer algo, un café. Adiós, hasta otra. Unos tres meses después, volvemos a quedar. Esta vez ando un poco desesperado, así que me tiro a su cuello y… ¡voilà! Nos liamos. Pero todo quedó ahí. ¿Sabes por qué? Resulta que eran amigas entre ellas. La que me enrollé y la que me puso una excusa barata. Ambos acontecimientos ocurrieron casi a la vez. Yo era consciente de que se conocían de vista, el mundo es un pañuelo, pero… mierda, ¿amigas? No tengo la certeza, nadie me lo ha confirmado, pero estoy convencido de que hablaron entre ellas. Mal, muy mal.
¿Sabes lo peor de todo? Mirando el espacio de MSN de la femme fatale echada a perder descubrí algo terrorífico: las tres juntas, con otras pibas, en un montón de fotos. ¿Pero qué cojones es esto, un aquelarre? Definitivamente, en aquella época me metí de lleno en una especie de macrogrupo de chicas que, si bien normalmente salían con gente diferente en grupitos diferentes, se conocían todas e incluso se juntaban en ocasiones que supongo que serían señaladas. Creo que, de momento, ha sido el único caso en mi vida en la que fallar una vez supone cagarla con tres.
-stefani, 5 de febrero, post #256 “Los anuncios de perfumes (II)":
“claro que no jonthan esta muy guapooooooooooooo, y hace bien los comeciales.”
-ana, 9 de febrero, post #262 “Anna Nicole Smith, esa pobre furcia":
“Esta creo que salia en la peli de atrapalo como puedas no se cuantos tercios, la de los oscars, vamos. Me daba muchisimo asco su pecho, realmente asqueroso.
A las madres no se las deja de querer porque sean putas.”
-Paola, 11 de febrero, post #262 “Anna Nicole Smith, esa pobre furcia":
“Pobre Anna Nicole supongo que no tiene que ser nada facil esa manera de ganar pasta, conviviendo y acostandote con un viejo de 89 tacos durante mas de un año, eso te marca, y asi ha acabado….
Por cierto muchas felicidades a Carlos y a ti por ser finalistas en el no todo film festival!!!”
-ANA, 15 de febrero, post #263 “Los excesos de Juan M. Corral":
“Bien dicho, en esta vida no todo tiene que ser original. Tarantino esta hecho para la gente que hemos crecido con videoclips. Quentin coge una cancion para una de sus pelis y es imposible pensar en la cancion sin recordar la escena.
Que conste que ya no soy fan de Q., antes si lo era y sobre todo de pulp fiction, pero con la calma que dan los alños uya no, jeje. Pero reconozco que este hombre llega al espectador joven, que llegue por un camino original o ya descubierto me importa mas biken poco. Lo importante es que llega.
Buen analisis, yokin.”
-Jill, 16 de febrero, post #246 “Manuel Vicent sobre Arthur Miller":
“Busco un ensayo de El País que tiene que ver con hombres de negocios que suben un avión y aparecen letras, se sientan en el avión y forman oraciones, etc. Creo que el autor es Vicent, o tal vez Millás? ¿Alguien conoce el ensayo? Muchas gracias.”
-ana, 18 de febrero, post #264 “El ego excitado":
“Jo, que ilusion que me dediques un relato. Se me ocurren muchas cosas buenas al respecto: primeramente alabar tu puntualidad; segundo, te has aferrado muy bien a la idea del ego cachondo y creo que el haber cambiado cachondo por excitado le ha venido bastante bien al relato; tercero, me ha gustado mucho el cuento. Echaba de menos leerte asi, describes las cosas muy bien, me ha gustado que no hablaras de chicos ni de chicas, sino de ojos, sonrisas, bocas y miradas…
Gracias por dedicarmelo, me ha hecho mucha ilusion.”
-Dr_Titi, 23 de febrero, post #246 “Manuel Vicent sobre Arthur Miller":
“ODIO A MANUEL VICENT!! el año pasado nos hicieron leer en clase el libro de son de mar y me parecio una basura, pero BASURA con mayusculas considerables. Ademas de que el hombre debe tener algun problema de ereccion o algo asi, se inventa la historia a cada paso como le sale de la entrepierna.
Lo “mejor” es que vino a hablarnos un dia, y es de lo mas pedante que he visto en mi vida. no he leido nada mas, de hecho ni he leido este articulo que has puesto, por pereza principalmente pero… en fin mi humilde opinion que no importara una mierda, pero he de desahogar mi mala leche de alguna manera!! me a molao el blog este, asi qeu intentare visitarte”
-Eulogia, 28 de febrero, post #265 “Por qué “Ya está la cena” no ganaría nunca el Notodofilmfest":
“No te darán el premio porque es un coñazo y una birria, como todos los tuyos sólo que encima es pedante. Ahora, cosas más raras se han visto.”
-Ana, 2 de marzo, post #266 “El aburrido universo de los guionistas: Lost en Los Serrano":
“Jo, no pillaba ninguna de las “gracias” de las series que decias, ni nombres ni nada. Podias haber puesto un ejemplo con house o friends que lo hubiera entendidoa la primera xD
By the way, podias inventarte un guion guay de los serrano y conseguir que les llegue y lo lean. Se que suena un poco incantil ingenuo y de pelicula pero ahora que tienes tiempo te lo puedes permitir. La parte de “que les llegue y que lo lean” suena un poco “quien le pone elecascabel al gato” pero si estos guionistas estan taaaan aburridos a lo mejor les da por leer tu guion. Ojo a los tacos.
Buenos dias por la mañana”
-Cristina, 5 de marzo, post #267 “Kasabian en La Riviera":
“Hola Yokin!!
Joder!Me hubiese molado ir al concierto de Kasabian. Hace poco que empecé a escucharlos. Tuve un par de semanas de adicción total al primer disco. Del segundo Chema me habló maravillas, pero a mí no me ha entusiasmado mucho. De todas maneras este finde ya tenía planes de casa rural, pero si no a lo mejor sí que me hubiese animado a ir.
Qué puntazo la foto de Chema y Manolo, jajajaja.
Besitos!!”
Gracias a todos por comentar. Ana es una chica de la que podría enamorarme.
(spoiler: en este post escribo sobre la balsámica tristeza que siempre me provoca la canción Lady Blue de Bunbury. Antes, publico los comentarios que no aparecieron en las últimas semanas debido al mal funcionamiento del blog y los comento brevemente)
-pepe, 7 de enero, post #255 “Cruz y Raya en Nochevieja":
“tio,sin acritud,el nivel de tus textos ha bajado mucho el último medio año.espero que vuelvas pronto al buen camino.”
-Cristina, 10 de enero, post #256 “Los anuncios de perfumes (II)":
“Hola Yokin!!
Esto de los perfumes se ha convertido ya en otra de las tradiciones navideño-comerciales que nos asaltan año tras año. No había visto el anuncio de Hillary Swank, pero al verlo en tu página me dado cuenta de que la canción es de Muse!! Y como buena fan, no podía dejar de escribirlo aquí. La canción se llama Hysteria.
Bueno, a ver si nos vemos algun día que quedes con el otro único jinete que queda por este país.
Besos”
-ana, 15 de enero, post #258 “Pulp Fiction DVD":
“Mia Wallace me enamoro desde la primera vez que la vi (entera, pq al ppio solo se le ve la boca y no me gusto nada).
Quise ser igual que ella, pero el pelo asi me queda fatal. La escena en la que sale flipandose ella sola con el girl, you´ll be a woman es mitica y de las que mas me han marcado. Siempre tuya, Mia. Ana”
-irene, 20 de enero, post #155 “Franz Ferdinand en concierto":
“alguin me pasa la letra traducida al español de auf achse!!??
porfavor me la pasaron & qiero saber lo qe siGnificaa!
mersii (K)”
-Illicit, 22 de enero, post #82 “Heather Brooke (ideepthroat.com)":
“OOOOOH YEAH!! SUCK IT BITCH!”
-Marina, 26 de enero, post #254 “Comentarios perdidos (IV) en el último post de 2006″:
“Sigo pensando que redactas bastante bien y que tienes ideas cojonudas.
Suerte”
-Loren, 27 de enero, post #260 “El día 26 de cada mes":
“Muy bueno. Yo nunca he tenido un número favorito, pero sí la ilusión de que algo mágico nos espera a la vuelta de la esquina. Quizás mi creencia se deba a que soy un fanático de la comedia cláscia norteamerciana, de esas películas de Lubistch, Hawns, Sturge, Capra o Wilder.
Un fuerte abrazo”
-ana, 29 de enero, post #260 “El día 26 de cada mes":
“yo era, en general, bastante estúpido: Esa frase es perfecta para un corto.Tienes que meterla en la introducción del personaje, en plan trainspotting. Tendras al publico indie a tus pies.”
Un comentario como el de pepe, tan brutal y sincero, me duele y me gusta tanto como los ánimos que algún colega blogger o desconocida -blogger también- me trasladan. Comentarios como los de Ana, la única mujer hasta hoy capaz de follarme con palabras (y dejarme completamente satisfecho), tienen ya ese aura de familiridad que ojalá note algún día entre las cuatro paredes que habitaré.

Lady Blue. Algo viscoso y magnético tiene esa canción que hace que cada vez que la escucho mi ánimo queda tocado. Como imaginarás, no suelo ponerla en el ordenador ni en el mp3, pues temo a partes iguales que de tanto oírla esa magia se escape y que de tanto oírla yo mismo genere defensas ante esta debilidad.
Quizás tenga que ver con la fascinación que siempre he sentido por el espacio, por ese vértigo de cuando no eres capaz de imaginar qué hay más allá. Quizás tiene que ver con la soledad, con el amor, con la vulgaridad, con el hastío… con todas esas cosas a las que siempre les doy vueltas, que aparecen y desaparecen y me convierten, en ocasiones, en alguien de lo más insoportable.
Escuché por primera vez Lady Blue un verano hace siglos. No, no ocurrió nada digno de guardar con cariño de aquel verano. Pero ya entonces noté esa conexión con el abandono, la pérdida, hasta con la más cruel predestinación. No sé si seré algún día capaz de olvidar esta sensación y esta canción, o si por el contario me perseguirá toda la vida. Sólo sé que no quisiera morir en su compañía, y creo que solo por pensar esto ya me he condenado.
(spoiler: a continuación, los pocos comentarios que se han dejado en este blog últimamente y que siguen siendo vetados por el wordpress. Añado una reflexión sobre lo escrito aquí durante 2006)
-Manuel, 12 de noviembre, post #174 “Las pijas de la Alfonso X":
“Vaya putadón para las chicas”
-Emma identificada, 21 de noviembe, post #248 “Metro de Madrid":
“De acuerdo absolutamente. Grandisimo anuncio. Banda sonora de Lucía y el Sexo (Alberto Iglesias). Yo sí me he sentido asi también.
METRO DE MADRID HUELA y no VUELA!”
-Jaco, 30 de noviembre, post #247 “Datos escalofriantes":
“yo no me fiaria demasiado de un estudio de una marca de cosmeticos, y menos teniendo institutos como el INE o el CIS que seguramente aporten datos màs objetivos,tranparentes y mejor elaborados. Pero de todas formas, son conclusiones alarmantes.”
-Loren, 3 de diciembre, post #252 “Nobody’s watching":
“Tu blog es excelente. Me quito el sombrero. Cuando quieras manteneos otro debate con otro director que no sea WA.”
-marcos, 4 de diciembre, post #82 “Heather Brooke (ideepthroat.com)":
“SOIS TODOS UNOS PUTOS DESESPERADOS…EN FIN IROS DE PUTAS HOMBRE QUE ACABAIS ANTES..LUEGO DICEN QUE TODOS LOS TIOS SOMOS IGUALES, NORMAL… CN PAYASO COMO VOSOTROS…XDDDDDDD AVER QUIEN ME CONTESTA A ESTO PUTOS PRINGAOS..
CERDOS DE MIERDA”
-Luisfer, 7 de diciembre, post #253 “Texto del día 6 de diciembre":
“Ánimo Jokin, aunque seas un h. p. y hayas incumplido una nueva promesa, no has de pasarlo tan mal joder. Ya ves, piensa que, a veces, los royos raros malos no funcionan mal.
Un abrazo!!!!!!!!!!!!!!!!!!”
-Leonardo, 30 de diciembre, post #174 “Las pijas de la Alfonso X":
“Pues desde México, un saludo a todo españa y que buenas estudiantes tienen eh haber si mandan unas de intercambio para aca… o a la mejor ya andan por aca, en fin, que buenas estan… salu2″
Marcos, el tipo que escribió el 4 de diciembre con mayúsculas, parecía buscar desesperadamente una respuesta a sus impertinencias. Pues bien, te respondo, querido lector: GRACIAS POR TUS CONSEJOS DE MAMELUCO, GILIPOLLAS.
Ale, ya está. Espero que visite el blog y capte el mensaje, que para eso se lo he puesto en letritas grandes como hace él.
Al resto, pues les agradezco su aportación, especialmente a los que me dan ánimos, halagan este subproducto en forma de blog o hacen una aportación constructiva.
Has de saber que me está costando horrores escribir este post, empezar esta frase. Ya he borrado varias tentativas. A lo largo del año he intentado tratar temas de la realidad que me rodea, no para hacer de este blog algo “informativo", pero sí para alejarlo un poco de la típica bitácora personal aburrida.
Sin embargo, no he sido capaz. Siempre se han terminado filtrando mis miserias íntimas, y según avanzó el año la cosa se tornó insoportable hasta alcanzar la cota máxima de exhibición el pasado seis de diciembre. No sé si arrepentirme de haberlo escrito. No sé si es sano haberlo publicado.
Ha llegado un momento en el que no sé de qué va este blog, porque tampoco va realmente de mí. No sé qué propósito tengo al seguir escribiendo (un momento, ¿no hablé de esto hace poco tiempo?).
Estoy haciendo un repaso por lo publicado este año y hay cosas realmente deprimentes. Hay muy pocas fotos hechas por mí. Hay muy pocos textos de ficción, y menos aún buenos textos. Hay mucho comentario crítico y autocrítico, pero no sé qué provecho pueden tener. Hoy soy más consciente que nunca de mi gran aportación a la ingente cantidad de datos basura que existen en internet.
Sin embargo, como de vez en cuando me gusta releer algo de hace tiempo y me río o me sorprendo con algo que ya no recordaba, pues continuaré con esto de escribir aquí. Si por el camino entretengo a alguien más, pues bienvenido sea. Pero sí, creo que el verdadero impulso yace en… dialogar conmigo mismo.
(spoiler: estoy deprimido por una cuestión sentimental, así que aprovecho para machacarme)
Prefieres caminar casi media hora en lugar de coger el búho, pese al frío que hace. Estás pensando en todo y en nada, pero básicamente te maldices por no haberle dicho lo que querrías haberle dicho. Te maldices porque eres un cobarde.
Toda tu vida has sido un cobarde, aunque en los últimos años lo hayas disfrazado de un delicioso atrevimiento. Todas esas ocasiones en las que te has comportado como el perfecto truhán no han sido sino intentos patéticos para no afrontar que tienes un problema.
Es, sobre todo, un problema de comunicación. Hablas tanto, mientes tanto y disimulas tanto y tan bien que no sólo no transmites lo que deberías, sino que hasta te olvidas de lo que realmente sientes. Y entonces, cuando te encuentras solo, como anoche, te vuelves a dar cuenta de lo equivocado que estás.
Porque, por supuesto, no es la primera vez que bloqueas tus sentimientos en favor de… quién coño sabe, en favor de mantener esa ¿independencia?, ¿imagen?, ¿seguridad? Tienes tanto miedo a encontrarte contigo mismo que no dejas que te encuentre nadie. Y luego escribes textos como este.
Abandonas esta redacción en segunda persona, tan defensiva e hiriente. Ya anoche pensé lo que estoy escribiendo ahora. Supongo que forma parte del teatro en el que estoy inmerso: ni siquiera puedo concentrarme en el dolor, siempre tengo que darle la vuelta y proyectarlo sobre otra cosa. Hacía siglos que no lloraba, y tuvo que ser en la oscuridad de un parque cerca de mi casa donde por fin soltara un par de lágrimas.
Un par, nada más. Ni siquiera tengo agallas para asumir mi debilidad. Pienso en el padre muerto de un antiguo amigo, meditando sobre que eso sí que son problemas, y no estas gilipolleces. Gilipolleces que me pasan desde que tengo uso de razón. ¿Son realmente tan importantes? Siempre que sufro un desengaño sentimental escribo un poco a modo de exorcismo, salgo un par de noches, veo un par de pelis y me pongo a pensar en otra chica.
Ocasionalmente escribo sobre ello en el blog, revistiéndolo de un poco de ficción, y cosecho comentarios de la gente que me lee. Eso me hace sentir bien, alimenta mi enfermizo ego, y me digo que soy alguien interesante, dotado de la justa dosis de tormento interior. Sin embargo, es probable que todo sea mentira, en el sentido de que no fue algo realmente sincero, sino instrumentalizado: decía que sufría sólo para ver cómo reaccionaban los demás cuando les digo que sufro.
Y hoy, después de encadenar un par de nuevas desilusiones, un par de nuevos fracasos que, por supuesto, he ocultado bajo diferentes máscaras (bonita palabra), me encuentro absolutamente debilitado. Sin embargo, aún debo decir un puñado de palabras a la chica de la que estoy enamorado para quedarme tranquilo por un tiempo. No sé si lo joderé todo, es probable que aparentemente no, aunque luego el tiempo demuestre que sí que la jodí.
Soy un experto en estropear las cosas y aparentar que no me importa. Y llega un momento en el que he aparentado tanto que ni yo mismo confío en mí. Y ahora, en una nueva vuelta de campana, me planteo por qué publico esto en el blog. Porque soy un exhibicionista, punto. De nuevo, hago las cosas para descubrir qué ocurre. De nuevo, he perdido una oportunidad y me lamento, siempre me lamento, cuando ya es tarde y solo queda la pose, la interpretación, la pura falsedad.
Últimamente me cuesta horrores escribir en el blog. Solo hay que ver las fechas de cada post para darse cuenta de lo espaciado, errático e irregular de mi dinámica de publicación.
Ya casi nadie comenta por el tema del spam. Sin embargo, algunos dejaron cosas en los últimos días:
-Josep Deu, 14 de octubre, post #174 “Las pijas de la Alfonso X":
“Me he enterado hace poco de esto, hace un tiempo habia visto alguna de esas fotos, pero por lo que entiendo, hay un monton, o sea que me gustaria verlas,las chicas estan pero que muy bien, haya ido como haya ido la cosa, a mi no me importaria que alguien de mi familia se hiciera fotos de ese tipo, total alguien ha dicho que en verano, las playas estan llenas de top less, son chicas normales y corrientes, como cualquier hija de vecino, y mas guapas que cualquier actriz.
Animo, no os avergonzeis, pues de nada teneis que avergonzaros, es mas, a alguno nos habeis alegrado la vista.”
-Barbieturico, 14 de octubre, post #239 “Comentarios perdidos (II)":
“a parir pero te leo yokin.
saludos”
-manys, 16 de octubre, post #82 “Heather Brooke (ideepthroat.com)":
“dejense de cosas la chava es linda y tiene talento para hacer lo que mas le gusta y punto.”
-un pobre qfue alli, 8 de noviembre, post #64 “Dorsia en Madrid!":
“pues mira, yo estuve alli hace unos meses y la verdad es q…vaya cagada de cena!! No habia ni 3 mesas llenas y tardaron en traernos el primer plato por lo menos 25 minutos. Despues de eso ya estabamos un pokillo cabreados la verdda y lo remataron cuando nos traen un solomillo de atun rojo q parecia de camerún (por lo negro q estaba).No de muy hecho sino de pasado de dia.Mira yo soy cociero y la verdad sali super defraudado de alli. No me extraña q no triunfe demasiado…”
Barbieturico sigue intrigándome, además de producirme gran satisfacción con un comentario como ese. La verdad es que sé de más bien poca gente que aún me lea y tener a un desconocido escrutándome es realmente estimulante.
(Este peloteo viene a que debo cuidar a mis lectores de manera desesperada)
No sé, cosas que hago últimamente. Ir al trabajo, estar en el trabajo y volver del trabajo. Estoy leyendo Hacia una teoría del montaje. Volumen 2 de Eisenstein, y me está costando horrores seguirle el hilo a ese hombre, porque habla de cine como si fuera poesía metafísica. Y eso que hace poco me metí entre pecho y espalda un libraco enterito de Aumont… (Estética del cine)

También estoy leyendo Rebelde sin pasta de Robert Rodríguez. Pese al título gilipollesco, el libro está de puta madre, ya que el tipo te cuenta, en plan campechano, cómo se puso a dirigir, con 23 años y 8.000 dólares, El mariachi y cómo llegó a introducirse en Hollywood con esta película.
El libro de Rodríguez me mortifica y encanta a partes iguales. Si él lo hizo, ¿por qué yo no podría? Uno de los puntos de inflexión de la “aventura” de Rodríguez en Los Ángeles es cuando un representante de la ICM se interesa por él y comienza a mover su peli por los estudios. ¿Existe algo parecido en España, compañías de agentes profesionales que representen a directores, guionistas u otros creativos? Me gustaría saberlo. Si existen, ¿cómo es que no son tan conocidos como la SGAE?; en plan “venid, siempre estamos a la búsqueda de nuevos talentos". A lo mejor soy yo, que no me entero.
También es curioso cómo Rodríguez te cuenta sus primeras reuniones con distribuidores del mercado del vídeo en español y lo diferentes que son con los ejecutivos de Hollywood. Me da mucha envidia.
El viernes escribí un pequeño ensayo sobre el uso y la problemática del flashforward. Quizás lo cuelgue aquí en unos días.
Los sábados voy a clases de inglés, hay una chica a la que me quiero follar, no sé si ella querrá hacer lo propio conmigo. Supongo que no conoce este blog, así que no hay problema con que lo cuente aquí. Solamente hay una clase por semana, así que tengo que actuar rápido para que el tema no se eternice: tengo previsto sugerirle ir a tomar unas cañas después del inglés, si acepta creo que la cosa está hecha. Lo jodido será encontrar el momento adecuado para decírselo, cuando no haya ningún compañero cerca y correr el peligro de que se adobe (problema que ya sufrí el año pasado con otra chica en otro curso de inglés).
Estoy escuchando el tema Deborah Carne de White Rose Movement, una canción que me encanta de un grupo que está bastante bien.
Me encanta el olor a tierra mojada. Mi estación preferida es el otoño, y encuentro un verdadero placer asomarme por la ventana justo cuando va a romper a llover y respirar hondo.
Es un olor que, no sé muy bien por qué, me recuerda a las largas y oscuras tardes-noches de invierno de la infancia… Llueve, y voy en el autobús, camino de casa, debo de tener unos ocho años y me encanta mirar a través de la ventana del 35 las luces de las tiendas, ya cerrando o a punto de hacerlo. O huele, también, al patio de arena donde jugaba de crío en mi colegio. O huele, además, a las duras tierras de Aliste, a esas montañas que imprimen un carácter reservado pero generoso y luchador.

Hoy, como ya ocurriera en un internet café en Londres hace dos años o una vez en un museo (el Reina Sofía, creo) o la primavera pasada en el autobús; hoy, decía, he olido, casi en perfecta consonancia con este olor a tierra mojada, el cuello de mi ex novia E. y me ha atrapado un dolor intenso, agudo, como las otras veces que me ha ocurrido. Cuando escribo el cuello de mi ex me estoy refiriendo a la erótica mezcla de su sudor y una fragancia comercial, una mezcla que, por no estar mi ex novia presente en el momento de olerla, no debe ser tan única como pensaba.
¿Es posible, por tanto, que otra mujer huela igual que mi ex novia, de la que todavía estoy enfermizamente enamorado? En ninguna de las ocasiones pude identificar a la persona que exudaba el olor, por lo que no pude establecer parecidos o sembrar nuevas obsesiones.
Temo que ese olor me persiga el resto de mi vida. Mi iPod reproduce In the air tonight, noto cómo me mareo y creo que atravieso telarañas invisibles mientras camino por la calle. Intento recuperar la compostura, frenándome y pasándome nerviosamente la mano por el pelo, mirándome en el reflejo de un escaparate. Tengo la frente empapada de sudor. No puedo mirar al cielo, porque su altísima temperatura de color me hace casi cerrar los ojos, así que no estoy seguro de cuánto tardará en romper a llover.
Pero ahí está ese olor, de tierra que me rodea. Caigo en la cuenta de que esta misma sensación será la que tenga, en caso de sentir algo, cuando muera. Al instante me siento relajado, como liberado de un gran peso. Noto las primeras gotas de lluvia en la frente, mezclándose con mi sudor, de la misma manera que su sudor se mezclaba con el mío. Y ese olor. Olor a otoño.
Me toca otra vez hacer un pequeño homenaje a los que, ya sea por ignorancia de que mi blog anda mal y veta los comentarios o ya sea porque saben que aunque el mensaje no aparezca yo lo voy a leer igualmente; a todos los que, decía, escriben sus opiniones en mi blog.
Como en la ocasión anterior, por orden cronológico desde el más antiguo al más reciente:
-Mercedes Capotable, 3 de septiembre, post #195 “La élite":
“Yo aprobé aquel examen, no tuve un expediente deslumbrantemente brillante pero sí me parece que David Caldevilla era un buen profesor. Creía en lo que decía y lo expresaba con claridad. Ojalá todos fuesen así.”
-Cristóbal, 17 de septiembre, post #232 “Algo ahí fuera":
“Me gustan bastante tu net, me gusta sobre todo la sección esta de ensayos sobre la vida cotidiana, me gustaría que visitases el blog que acabo de comenzar en myspaces y me dieses tu opinión es sobre noticias, traduzco por hobbie una revista inglesa que se llama Foreign Affairs, traducido: Asuntos Extranjeros, y soy un fanático del cine y la literatura. Te envío también la url de otro blog, es de una americano que al leerle me ha dado la impresión de que era tu alma gemela, espero que lo visites también aunque está en inglés, la url es:http://blog.jalenack.com/. A propósito yo te leo desde que estrené el ordenador hace un año, sigue así.”
-zico, 27 de septiembre, post #235 “Videadores en La Casa Encendida":
“cosa más mala de video hijo mío”
-Ana, 28 de septiembre, post #236 “De pacatería y estupidez":
“No sabia yo que te podian obligar a hacer un 69. Por cierto, no creo q la foto que has puesto corresponda a la violacion, porque esa muchacha de pechos enormes y oreja asquerosa parece disfrutar de lo lindo.
(…)
Vale, acabo de leer la fuente, no es un 69, sino una felacion obligada. Pobre mujer, aunque sea un DIBUJO ANIMADO eso debe de ser horrible. Puto asco.
Pero vamos, que no me jodan, si ha habido tantas denuncias ha pasado una de dos cosas: o todos los puritanos estaban enchufados viendo hentai, o bien se ha corrido la voz (ji ji ji) y han denunciado sin haberlo visto, solo por oidas. Voto por las dos.”
-Oria, 28 de septiembre, post #236 “De pacatería y estupidez":
“Retroceso total, dentro de poco van a recriminar a una pareja por besarse en público. Algunos no se enteran que lo de Cuentame es el pasado que porque salga ahora en la televisión no significa que el comportamiento tenga que seguir igual.”
-jk, 2 de octubre, post #232 “Algo ahí fuera":
“muy bueno, yokin”
-Reyes, 4 de octubre, post #179 “¿Quieres saber de música?":
“qtal gente,soy un chico brit_mod de el ejido,almeria.me considero brir_mod porq me gusta todo lo referido a este mundillo y me gustan tanto Blur como Oasis,simplemente me gusta la buena musica y ya esta.veo q entendeis de musica bastante y eso me agrada,ver gente asi significa q aun qda vida inteligente en este puto planeta je je pues nada,si quereis decirme algo escrivirme a mi email y me comentais mas sobre grupos nuevos.Larga vida al Brit.”
-Majinga, 6 de octubre, post #114 “Duson TV":
“DIOSANTO!!!!! ke GRANDE!!!!!!! ke mierda tan acojonante y tan buena a su vez xDDDDDDDDDDD Ayer mismo descubri a este chinorri y dio una amenisima charla sobre como el cuerpo tiene “muchos sistemas” y ademas “le crecen sistemas” luego una explicacion APOTEOSICA sobre la diarrea en la cual literalmente comparó el culo humano, con un VOLCAN AL REVES xDDDDDD y lo peor es que lo dice convencidisimo y muy enserio, ke cabronazo x´D
Bueno y despues la explicacion de por qué los pajaros no tenian vejiga…..fenomenal, y por que? pues eso habria que preguntarselo a Dios!”
-jose, 11 de octubre, post #119 “Los niños de ahora son peores de lo que fuimos nosotros":
“Hola yo soy un adolecente y les digo que no se follar nunca lo he hecho, soy casto pero he visto pelis por ahi y quiero hacerlo con alguna madura de 35 hasta 50 no se porque me gustaran las maduras, pero si follaria quisiera meterlo despacio porque creo que duele , o que me enseñen a hacerlo, me llamo jose y tengo 15 años, escribanme a mi correop las interesadas o por chat, chau especial a maduritas.”

Me ha sorprendido este último. “Soy casto pero he visto pelis por ahí…". Qué cosas. Me ha gustado mucho que una compañera de Ciencias de la Información compartiera su favorable opinión de un profesor como Caldevilla, me pregunto quién será esa chica y si la conoceré de vista o incluso si alguna vez habremos hablado.
Me han agradado los comentarios de Cristóbal y jk, realmente me he sentido honrado y recompensado, pues siempre es un placer comprobar que a alguien le gusta lo que escribes. Y es que es importante que lo que escribas te gusta a ti, pero no es menos vital que sepas que le gusta a alguien más: esa caricia al ego es, junto a otros sentimientos, uno de los motores que llevan a seguir en esto de contar cosas.
Por último, me intriga enormemente zico, alguien que, con diferente nombre, ya me ha puesto a parir en un par de ocasiones. Digamos que es la otra cara de la moneda, igual de necesaria, y, por mi parte, igual de agradecido a ella.
Un saludo a todos ellos, tanto a los aludidos como a los que no, especialmente a los más fieles.
¿Realmente tengo que escribir hoy? ¿Realmente quiero escribir hoy?
Un buen día me dije que escribiría en el blog cada dos días. Tras mantener esto a rajatabla un tiempo -excepto algún desliz-, me vi obligado a prorrogar esta medida hasta los tres días. Y me encuentro con que esos tres días pasan volando y no tengo nada de qué hablar.
Oh, mierda. Acabo de acordarme de una cosa. Pero ahora no me apetece un carajo.

¿Quién dijo que esto debía ser un sufrimiento? Total, para poner esta mierda…
El otro día pensé sobre esta noticia relativa a Ikea. Vivimos una época en la que las empresas se preocupan más por nuestra felicidad que nosotros mismos. Claro que la felicidad tiene un precio…
Suena Maria, de Blondie, desde algún lugar de mi habitación. Pero no soy capaz de averiguar desde dónde. Aparto la cama y, excepto mi antiguo teléfono móvil, no veo nada. Pruebo a encender el aparato y, milagrosamente, aún tiene batería y se enciende. Ojeo unos SMS que juraría no haber recibido nunca, de personas a las que hace siglos que no veo. Respondo a uno de los mensajes, uno especialmente sugerente, pero de pronto Maria deja de sonar, me mareo y pierdo el móvil de nuevo, tras la cama.
Ahora podría decir que despierto, pero lo cierto es que me encuentro sentado como un idiota frente a la pared, y ya no hay rastro de aquel SMS.
Bochorno. Un bochorno sucio y obsceno, que ha pegado mi camisa a la espalda. Estoy sentado al fondo del autobús de la línea 35, hace un calor terrible y, pese a ello, el aire acondicionado no está puesto.
De crío, pillaba el 35 con mis amigos. Lo cogíamos en la última parada, la célebre “última del 35”, y seguíamos el recorrido completo, hasta Duque de Rivas, al lado de la Plaza Mayor. De ahí subíamos hacia Sol, Preciados, Callao… eran las típicas tardes de cine, Burguer King y recreativos (los Picadilly, por ejemplo). Después, volvíamos a la cabecera y vuelta al barrio.

Pero, a fuerza de usar durante toda la vida este puto autobús, esta idílica imagen de la preadolescencia ha desaparecido. Lo cierto es que es una línea largísimo y lenta, siempre atestada de viejos y señoronas. Sí, señoronas enormes, sudorosas en verano y abrigadísimas en invierno, parlanchinas y peinadísimas con esas permanentes supervivientes de modas vetustas.
Y viejos, encorvados y miserables, que más que andar se arrastran, sin ningún tipo de dignidad por sí mismos. Que observan sin mirar, que huelen a meados y ropa rancia, a cajón cerrado, a sábanas amarillas, a habitación sin ventilar. Sólo cuando el 35 gira por Alfredo Aleix y para en la biblioteca García Lorca, donde está una especie de Hogar del Pensionista, el autobús se vacía de ancianos para desvelar, como si antes hubieran estado escondidos, al resto de pasajeros, en su mayoría madres currantes de clase media y baja, inmigrantes sudamericanos, algún chino y algún negro, todos currantes también y de clase bajísima, y estudiantes o ex estudiantes como yo.
Todos, con caras de asqueados de cojones, no sólo por nuestros curros y vidas, también por este calor, y por este puto autobús.
-Pintar un cuadro.
-Construir una casa para pájaros.
-Escuchar más a David Bowie y a Joy Division.
-Matar a una persona, preferiblemente a un hindú.
-Reírme en la cara de alguien que se haya hecho fotos en pelotas y que haya descubierto que otro las ha colgado en la red.
-Ver a Babyshambles en directo antes de que Pete Doherty muera de sobredosis.
-Mear sobre los que hacen la lista de los “100 greatest British albums ever!” para la NME
-Robar todo el material que Yoko Ono tiene guardado de John Lennon para que no lo vaya sacando poco a poco en mil y una navidades.
-Hacer el amor en un avión.
-Elaborar mi propia cerveza o destilar mi propio ron.
-Contarle a una mujer la historia más falsa posible sobre mi vida, hacerla llorar y tirármela.
-Añadir más cosas a esta lista y cumplirlas.
Lista confeccionada por Manolo. 14.02.06
Mierda, últimamente no estoy actualizando este blog tanto como quisiera. O será que no quiero. Lo cierto es que llego a casa y lo último que me apetece es enchufarme al ordenata. No sé si pedir perdón al lector.
A lo que voy. Este domingo es muy seguro que te perdieras la oportunidad de ver proyectados los cortos sonoros que hice el pasado noviembre con mis compañeros de curso en La Casa Encendida. Fue en el seno del programa Emergencias 14, que cada trimestre dedica unos días a promocionar a jóvenes artistas.

Se trata de seis piezas que hicimos inspirándonos en lo que nos sugerían las extrañas imágenes de un cómic de Bowles y el cortometraje de un videoartista. Todo ello bajo la égida de Toña Medina y Ángeles Oliva, además de Alfonso Álvarez como técnico.
He de decir que las piezas de las que fui responsable de la trama son las más pesadas de escuchar. Mis compañeros confiaron en mí de forma excesiva, me temo, y yo me dejé llevar por ese ímpetu ambicioso que tanto me caracteriza. Si aún así tienes curiosidad por escucharlas o, mejor aún, por escuchar las de mis compañeros (recomiendo especialmente “La chingada"), pues os pasais por mi casa.

Yo soy el de la camisa.
Media vida con la paja mental de que quiero dirigir cine y resulta que sólo tengo que dormir y despertarme en plena fase REM para asistir a una proyección de lo que parecía ser una mezcla de Frenético, En la boca del miedo y El silencio de un hombre.

Un asesino a sueldo -yo- viaja a París para hacer un trabajo. Sin embargo, después de llevar unos días en uno de los barrios más populares y pintorescos de la ciudad, no consigue encontrar al objetivo. El asesino vive en una buhardilla que, lejos de encarnar el tópico moulinrougesco, más bien apesta, es enana y cuesta una pasta. Tras unos días consagrados al turismo (¿qué sicario hace turismo cuando debería estar buscando a su futura víctima?), el hitman va una tarde paseando por la calle y se topa con un grupo de tipos, de pie junto a un automóvil, quizás un Renault Fuego.
Tras una breve charla, quizás porque ese grupo de pibes son de la banda del objetivo; el sicario, a plena luz del día, degolla a los cuatro o cinco tíos y se lleva el Renault Fuego, quizás escapando de la policía. Hasta que llega a una gran plaza, donde un grupo de manifestantes ultracatólicos protestan con pancartas enormes y armados con cadenas. El prota se mezcla entre los manifestantes, pero uno de los dirigentes le reconoce de algo. Se pelea a cadenazos y, como está llamando demasiado la atención, se ve obligado a echar a correr. Tras esquivar a sus perseguidores, se encuentra con una mujer de mediana edad, bastante atractiva, y dos tipos más jóvenes. El sicario les invita a su casa.

Uno de los jóvenes está interpretado por Mathieu Kassovitz. Y es Melanie Griffith quien encarna a la mujer, que se empieza a insinuarse al sicario mientras caminan hacia el piso franco. La mujer camina justo detrás del sicario, hasta el punto que éste siente los pechos de ella apretándose en su espalda, y él sólo tiene que extender un poco las manos hacia atrás para asir el trasero de ella, apretando las nalgas con fuerza y atrayéndola aún más hacia su espalda. En este momento, el protagonista dice:
-Tú eres Melanie Griffith, ¿verdad?
Ella se ríe, quizás le susurra algo al oído, o le chupa y mordisquea el lóbulo de la oreja, o le besuquea el cuello. Por fin, el grupo llega a un callejón, donde el tercero de los extraños (que no es nadie conocido y/o está interpretado por nadie conocido) descubre que la fachada de un edificio no es sino una lona, que raja con un cuchillo, abriendo la entrada a una estancia decorada de forma muy barroca, como pasada de moda y antigua, pero cómoda.
No recuerdo más. A estas alturas, quizás el asesino a sueldo ya se haya dado cuenta de que está dentro de una peli, o un sueño. Quizás su objetivo es Melanie Griffith, o la mujer llamada así e interpretada por Melanie Griffith. Quizás la mata, también elimina a Kassovitz y al otro y quizás huye, cumpliendo su misión una vez más.
Tengo ganas de leer Lunar Park, de Bret Easton Ellis. Dios mío, los efectos que eso puede traerme.
Pd: te animo a compartir tus películas nocturnas conmigo y acreditarte como coautor.
Un montón de gente llora viendo películas. Y yo, que mataría por un buen travelling, apenas recuerdo un par de ocasiones en las que me haya emocionado tanto como para que estos ojos se nublaran, vidriosos, enfrente de una pantalla.

Recuerdo una borrosa tarde-noche, hará unos cinco años. No sé por qué, me puse a beber vino mientras veía Bonnie & Clyde. Cuando esos hijos de puta de policías (censurado para quien no la ha visto aún, si le gusta el cine no sé qué está haciendo sin verla todavía, y si sospecha cuál puede ser el final, pues que se joda, haberla visto, que hace cuarenta años que se filmó), no pude reprimir las lágrimas. Sí, iba pedo, con la sensibilidad más exaltada, pero en serio; es de los finales que me han marcado, para bien o para mal.
En éstas que, a pesar de haber disfrutado con grandes dramas de la historia del Séptimo Arte y otras angustias varias; en éstas, decía, que hace un año o por ahí me encontré a mí mismo reprimiendo un poco la lagrimilla viendo… ¡Gladiator! Sí, esa película impresionante, muy bien hecha y muy espectacular, pero un poco falta de espíritu hasta que… joder, hasta que el prota está más jodido que Carracuca, y piensa en que se va a reunir con su mujer e hijo asesinados, y pasa la mano por el trigo listo para la cosecha y… vaya, me pilló de bajón eso, joer.
Otra como para mirarme un psicólogo: estoy viendo Lost. Y, de pronto, una secuencia casi me hace derramar otra lágrima: después de que Boone muera, Jack se ve con el marrón de contárselo a la hermana. Y llega Sahnnon, de pasar una romántica velada con Sayid. Jack la ve acercarse, su cara lo dice todo. Shannon le mira extrañada, pronto se derrumba, se abraza a Sayid… todo en un plano general, viéndolo desde lejos, sin diálogos… tremendo momento televisivo. Que una serie te emocione no es moco de pavo.
Ayer mismo me pasó algo parecido con Roma. Cómo he disfrutado con ella. Es verdad que con ésta no he luchado contra la lagrimita, pero la hija de puta de Servilia… qué perra, Cayo Julio no se merecía eso. Esa sangría no, coño. Así como todo el calvario que sufre Lucio Voreno a lo largo de los 12 capítulos. Un personaje de puta madre, sólido como una roca, al que la vida le da unas cornás que ni el hambre. Que los dioses le tengan bajo su protección.

Bueno, ya se me ha pirado la pinza. Del cine al Olimpo en un par de párrafos. Pero el día que en este país se haga una serie así, llámenme. Bueno, el día que aquí se hagan, para empezar, Twin Peaks, The Sopranos o Band of brothers… ¡¡HBO por satélite o por cable en España YA!!
Llorar no es sólo algo de chicas. Y que emocionarse no es sólo soltar lágrimas, que más de una lo hace sólo con cinismo dentro. Otro día continúo. Por favor, aporta tu granito de arena y cuéntame con qué peli lloraste. Por ridícula que sea, no te cortes. Excepto si fue con Sonrisas y lágrimas.
Hoy he estado caminando por mi ciudad un buen rato. Ha sido gracias a tener unas horas muertas y animado por el tiempo de hoy, que ha sido de ese frío vigorizante que te da ganas de gritar: “¡Qué bueno hace!".

He pensando durante todo ese tiempo de paseo. He mirado a algunas mujeres guapas, he observado los escaparates de las tiendas, las cartas de los restaurantes, las tapicerías de los automóviles de gama alta. He sonreído al ver a un crío alucinar con un muñeco que le sacaba una cabeza, y he sonreído aún más -y con cierta sorna humbertiana- al ver a tres chicas de unos 13 años fumando cigarrillos, delante de un Zara, como si fueran femmes fatales.
He ojeado por estanterías llenas de cómics, DVDs y revistas porno. Me he detenido delante de algunas vistas que serían cojonudas para un corto. Me he cruzado con una chica morena, con gafas de montura negra y bufanda de colores, y me ha encantado. Me he dado la vuelta para comprobar, con deleite, que tenía un culo estupendo; deseando que se diera la vuelta ella para mirar mi culo, pero no ha ocurrido. Joder, qué mierda. Bueno, a ver si otro día tengo más suerte.
He buscado, hasta hace un segundo, una conclusión. Siquiera una frase genial, un requiebro gracioso. Nada, no me viene. Supongo que esto pasa por estarle mirando las tetas a las musas.

Tu puta vida. No me importa tu puta vida. Sin embargo, no haces más que propagarla a los cuatro vientos. Tus fotos, con tus amigos, tus súper fiestas, lo guay que es todo. Tus ligues, tus noches interminables, tu buen rollo.
Tus momentos de bajón, en plan “no todo mola, no te vayas a pensar". Tus subidones. Tus putos padres visitándote, tus apestosos amigos del instituto o del colegio que también van a verte. Te echas un novio. Te encanta, no paras de enumerar sus interminables virtudes: es listo, es guapo, es simpático, es un follador sobresaliente. Qué bonito es todo.
Tu piso, que es un “divertido desastre". Tus compis de piso, alocados, modernos y estupendos como tú. Os vais de excursión, compartís inolvidables momentos en playas, montañas o calles viejas. Tu nueva ropa: de colores, diferente, como nunca te atreverías a ponerte en tu barrio. Tus nuevos gustos gastronómicos, las nuevas pelis que ves, los nuevos museos que visitas. Como un vómito, me echas todo en la cara.
¿Por qué no, simplemente, me cuentas algo interesante? ¿Algún pensamiento, alguna idea? ¿Tan vacía es tu vida que sólo puedes empeñarte en mostrarla por fuera? ¿No ves que una foto sólo enseña el envoltorio?
Proyecto vital a corto plazo:
a)empezar a comportarme como un escritor alcohólico, pero sin beber alcohol
b)aprender a acostumbrarme a que la gente se tire el pisto con sus trabajos
c)aprender a distinguir quién es honrado y cuenta de qué va realmente su trabajo y quién miente
d)intentar no contagiarme de esa especie de fiebre “mi vida me va de puta madre, soy un máquina, soy un triunfador” porque no necesito venderle ninguna moto a nadie
e)trabajar en todas las cosas que me gustan


Imagina que el finde de tu cumpleaños te vas a un pueblo dejado de la mano de dios que en invierno no llega a 50 habitantes. Después de comer, una tarde templada y con un cielo gris, te pones a lanzar piedras a una lata, jugando a hacer puntería. Mientras, piensas. En cómo es tu vida ahora. Te ves hace diez años, jugando con las mismas piedras, en el mismo patio. Por entonces, hacías puntería con los gatos del pueblo. Hoy, los hijos de los hijos de aquellos gatos te observan en silencio. Al principio con cautela, ahora confiados. Tú sigues a lo tuyo, apuntando a la dichosa lata, apoyada en un saliente, a un par de metros de altura, unos cuantos pasos frente a ti.
Diez años… piensas en cuánto has cambiado. O en cuán poco. Recuerdas a las chicas que te rondaban por la cabeza por aquel entonces. Piensas en las chicas que te rondan hoy por la cabeza. Un sabor amargo te hace escupir y lanzar las piedras con más fuerza. Cuanta mayor rabia, menor puntería. Aprendes a controlar tu propio ritmo: recoges una piedra, la sopesas. Te concentras, pensando en mil imágenes, a espaldas de la lata. Te das la vuelta, apuntas y lanzas tu ira como un látigo. Nada, vuelves a fallar.
Tu mano derecha manchada de tierra, el hombro que ya te duele. Pero sigues. Recuerdas cuando soñabas con convertirte en alguien nuevo y mejor de la noche a la mañana. Sonríes, ya sabes que eso se consigue con el paso del tiempo. Y no sólo con tiempo, también con sacrificio. Otra piedra, y otra más. Llevas ya una hora. Los gatos siguen observándote, pero ahora ya no parecen curiosos, sino burlones. Durante un instante también les odias, apuntas contra ellos. También fallas. Las nubes avanzan y comienzan a caer algunas gotas. El colmo del solitario romántico, piensas.
Pero tienes que tirar esa lata. Otra piedra, nada. La tienes que tirar aunque sólo sea por orgullo. Otra piedra, y aciertas de lleno. El inédito sonido metálico te hace sonreír. La has dado. No puedes evitar reírte como un loco. Justo cuando murmurabas que aunque sólo fuera por orgullo. Observas a tu alrededor, ni siquiera los gatos te han visto, tu falta de hospitalidad les ha traído algún mal recuerdo ancestral. Sigues riéndote, dejándote llevar por un arranque de optimismo. Fantaseas con un nuevo horizonte. Sabes que no eres un hombre nuevo.
Pero has derribado la lata.
Medito acerca de La Viuda Carmen, esa chica de rostro magnético y pose a lo Betty Page que ilustró un post hace unas semanas. Su mejor fotografía me sirvió para desvariar acerca de la enfermiza atracción que de vez en cuando siento por personas a las que apenas conozco de verlas pululando por ahí.
Sólo hace relativamente poco tiempo aprendí a actuar. Hasta entonces, fui un concienzudo y detallista observador. Aprendí que tomar la iniciativa conlleva sus peligros y que la posibilidad de cagarla es casi inherente. Ahora bien, es tan necesario joderla para aprender, que casi le estoy pillando el gusto a meter la pata. Ya sabes, sólo hay cosa peor que arrepentirse de lo que hiciste: arrepentirse de lo que nunca te atreviste a hacer.

Ahora, esta popera me sirve para personalizar claramente un tipo social que de un tiempo a esta parte me está tocando mucho los cojones. No, no son las modernitas (que también, y mucho, y eso que me follaba a una gran parte). Se trata de las que han convertido la actitud en lo básico de sus vidas, en lugar de algo superficial. Ya sea el papel de caprichosa, villana, alocada o borde, estas pibas acogen un rol y lo escenifican hasta la saciedad, convirtiéndolo en su modo de ser natural. La pose, que al principio pudo ser sólo una forma de divertirse los fines de semana, va contagiando e impregnando todos los aspectos de sus vidas, hasta el punto de que no sabes distinguir qué es falso y qué es real.
La Viuda Carmen es de esas que son guapas y lo saben. Siempre perfectas, calculadoras, calentando pollas por deporte y disfrutando con los codazos que provocan en los tíos. Otras (que suelen ser guapas también) juegan a ser bordes por defecto. Como si ser simpática afeara, hostias. Otras van de locas y desordenadas, y parece que tienen que ser locas y desordenadas siempre, por lo que terminan siendo inaguantables. Luego están las simpáticas de la vida, que aunque te hayan jodido como al que más, seguirán elogiándote dulcemente y dedicándote carantoñas.
¿Dónde han quedado los cambios de humor? ¿Es que tengo que ser ingenioso siempre? ¿Es que tengo que ser simpático por cojones? ¿Es que tú, zorra estirada, nunca podrás ser agradable? ¿Es que tú, jodida estúpida, nunca te cansarás de esa sonrisa de palo?
Desvarío, lo sé. Voy a intentar centrarme. Me jode que las que van de pibones se piensen que sólo por el hecho de estar buenas van a provocar una reacción en mí. Quiero decir, ¿cuántas veces no has mirado a un trufón y ella te ha mirado como diciendo “sé que piensas que estoy buena"? Ok, te follaba, ¿eso te hace pensar que voy a beber los vientos por ti? Ni de coña.
¿Moraleja? Un poco de carácter. El otro día me preguntaban:
Imagina que la tía que te gusta te dice de quedar, ¿no dirías que sí enseguida?
-Eh… sí, si no tengo otra cosa importante.
Bueno, aunque lo tuvieras…
-No sé, según…
Si hubieras quedado con un amigo, por ejemplo.
-No, espera, sé por dónde vas. Mira, te voy a poner un ejemplo del otro día: un amigo tuyo se va a Glasgow y le vas a despedir, porque no le vas a ver en unos meses. Y un pibón…
Que te mola.
-Sí, vale, un pibón que me mola. Y ese pibón me dice de quedar justo ese día, le diría que quedemos otro día.
No te creo. ¿Y si te dice que tiene que ser ese día, que no puede ser otro?
-No me creas. Si me insiste y me dice: tiene que ser mañana, o mañana o nunca, la mando a tomar por el culo.
Sí, anda.
-En serio, a la puta mierda. No puedes tragar con cualquier cosa sólo porque sea alguien que te mola. En serio. A mí, si mi piba me pone un últimátum del tipo “o yo o tal cosa", casi por principios, casi sólo por atreverse a plantear algo tan sucio como un puto ultimátum, casi sólo por eso la mando a la puta mierda, lo juro.
Bueno, no sé…
-Son ejemplos muy radicales, porque siempre hay un punto de equilibrio, de acuerdo, casi nadie te dice “ahora o nunca". Pero hay veces en las que hay que ser así. Es como lo que decías antes: si llego tarde a una cena con mi piba porque estaba muy ocupado en el curro, y ya la había avisado, y aún así intento llegar lo antes posible y llego y me monta un pollo, cojo y me piro. Sí, le digo: vete a tomar por el culo, no pienso aguantar broncas de mierda por algo que estaba fuera de mi alcance. No sé tú, pero yo no puedo tragar con esas cosas.
Eso es según el carácter de cada uno…
-Claro, pero es que hay cosas que yo considero básicas, coño. Un amigo me dijo en su momento: es admirable cómo, aunque te echaras piba y quedaras mucho con ella y tal, nunca te dejamos de ver tanto como antes de estar con ella. Y yo le dije: vale, sé que hay tipos que se ponen a salir con una piba y se vuelven como tontos y casi dejas de verles porque parece que no pueden estar diez minutos sin ella, pero joder, no es tan difícil. Quedas con ella el viernes y el sábado con lo amigos, por ejemplo. ¿Es tan co? La gente que parece que no puede separarse de su piba ni hacer nada sin ella me parecen unos gilipollas.
Conclusión: así que por menospreciar mi carácter, no serás la última a la que rechace.
“Lo siento, es mi carácter”
El escorpión a la rana, en la fábula que Arkadin cuenta en Mr. Arkadin (Orson Welles, 1955)
Noche del 26 al 27 de septiembre. Esta noche, vamos. Sueño que me llega por correo un iPod de 20 Gb de color blanco. Lo encargué personalizado, pero en lugar de grabar con láser “yokin.net", tal y como pedí, aparece el rótulo “la.Yokin.net” con letras imantadas que, debido a su mala calidad, se rompen y se caen enseguida.
Además, el cuerpo del reproductor es más grande de lo normal. Por detrás, en lugar de ser metálico, tiene partes de plástico. El resultado es bastante ortopédico e incómodo de asir.
Por lo visto, el hecho de que mi iPod sea tan cutre es porque Apple ha tenido que hacer recortes presupuestarios. Llamo al fabricante para quejarme. No recuerdo nada más.

¿Se puede saber a qué viene todo esto? ¿Soy un obseso? ¿Las grandes compañías nos meten movidas subliminales en el cerebro para que después soñemos chorradas? ¿Tan sensible soy a la información con la que nos bombardean diariamente?
Y lo peor de todo: ¿qué será lo siguiente?

Da la casualidad de que conozco un buen número de chicas que se llaman así. Este post se refiere sólo a una de ellas.
Hace meses que no la veo. Sé su nombre completo, pero nada más. Tengo una foto, rodeada de quinientos compañeros, entre ellos yo. No es una historia larga, aunque eso no significa que no tenga algo de especial. Imagina que estás feliz con una piba. Y que otra te observa, te mira de manera que tengas que apartar los ojos para no empezar a hacer locuras. Así miraba Raquel. O así lo veía yo.
Un día me la encontré en el metro, parada de Tribunal. Nunca había hablado con ella. Así que intenté ser un tipo simpático, sin caer en lo gilipollas, y fue agradable. Después de tantas miradas, de tanta paja mental, de tanto… por qué no reconocerlo, joder, miedo, me di cuenta de lo bonito que habría sido aprovechar el tiempo.
A ver cómo me las arreglo ahora para encontrarla otra vez, sin parecer un puto obseso…
Dejarlo en manos de la casualidad me toca los huevos. No tengo tanta paciencia. Pero… ¿qué hago, entonces?
Me temo que mis mejores virtudes son también mis peores defectos…

El rencor. El rencor porque imagina que, después de haberte comportado con interés y educación, con simpatía y desinterés, compruebas que algunos de los que te rodean no sólo no te corresponden, sino que ignoran tus esfuerzos por crear una relación más agradable. Te sientes ignorado, apenas tenido en cuenta para la anécdota, en mitad de la más desoladora circunstancia.
Y entonces dices basta. Hace mucho, si es que alguna vez fuiste así, que no andas detrás de nadie en busca de caer simpático. Ya no recuerdas la última vez que hiciste esfuerzos por encajar en el grupo de los populares. Si notas que alguien corresponde a tus guiños, le acoges con una sonrisa, te abres, le muestras lo buena persona que puedes llegar a ser. Pero si te das cuenta de que siempre eres tú el que te acercas, el que sonríes primero, el que se toma las molestias, entonces se te turbia la mirada, se te afila el gesto y el rencor preña tus pensamientos.
Quizás es porque te recuerda los años que se burlaron de ti. Deja a un lado el éxito personal más o menos duradero. Olvida los halagos, que ahora suenan tanto a hueco. De nuevo te encuentras solo. Pensando, rumiando todo esto. Observas con odio, con ira. Envidias profundamente el respeto y la consideración que otros consiguen con tanta facilidad, y que tú, después de tanto empeño generoso y bienintencionado, aún siquiera has disfrutado.
¿Una venganza? Para qué. No. Mejor, como tantas otras veces, alza la cabeza y tira adelante. Aléjate, ve a lo tuyo. Quizá algún día vuelvan, otra vez con sus halagos a modo de cencerro. Entonces podrás, con educación, ignorarles, o recordarles quién quisiste ser para ellos y no te dejaron. Unos te pedirán perdón, otros te echarán en cara tu actitud. Da igual. No les hagas caso. Si una vez viste en sus ojos el desprecio y la mezquindad, nunca dejarán de estar ahí, como manchas, por mucho que perjuren y lloren.
Tienes infinidad de defectos. Intentas mejorar. Pero tienes el rencor tan dentro que ya forma parte de ti, como una alerta que te ayuda a sobrevivir. Si nadie te lo despierta, nunca sabrá de ello. Pero quien lo pruebe, no lo olvidará nunca.

Sí, otra vez.
En serio, otra vez. No han sido muchas, pero algo ha habido.
Sin embargo, en esta ocasión las consecuencias pueden ser muy jodidas.
Como no podía ser menos, ha sido de una imagen.
¿Y qué hago ahora? Es casi la primera vez que me pasa.
Buscarla a ella puede resultar penoso y, al final, insatisfactorio.
Tengo hilos de los que tirar, podría llegar a acercarme sobremanera.
La espiaría. Conocería su rutina. Hasta que una tarde me sentaría junto a ella en la terraza donde tome el café.
¿Y entonces? Se me ocurre desplegar la mentira, que nunca sepa lo que he hecho. O, por el contrario, ser sincero y descubrirme.
No, mejor eso no.
Ay, dios. Me tocan los cojones estas cosas. ¿Por qué me tiene que pasar a mí?
Un momento. Espera. También le ocurre a otra gente. En este mismo instante, quizás alguien esté haciendo lo mismo conmigo.
Joder, me están espiando. Las personas que conozco, quizás ellos también lo hicieron. Quizás todo es mentira. La chica del otro día, el compañero de trabajo, la amiga del colegio…

¿Existe una sensación más evocadora que el olor a tierra mojada?
¿Existe un placer más inesperado y divertido que dejarse empapar por un chaparrón de verano?

Salgo del metro, camino de casa después de un día de curre, y me sorprende una agradable sensación de humedad. Gotas de lluvia. Miro al cielo: un hermoso gris encapotado lo cubre todo. Me niego a correr por coger el autobús. Camino con cierta parsimonia, un poco forzada, dejándome refrescar.
El otoño siempre ha sido mi estación favorita. ¿Qué calidez mayor que la de abrigarse, con cierta ceremonia, ante los primeros fríos de septiembre?
Rápido, un afrodisíaco: una chica con acento argentino.

Sí. No necesito más que una argentina guapa, inteligente y simpática que me susurre al oído cualquier cosa para ponérmela dura como una piedra.
Hace años, tras ver “Martín (hache)“, tenía con una amiga la coña de imitar el acento. El año pasado conocí a un bellezón bonaerense que me hipnotizaba con cada palabra que me decía. Además, era un pibón.
Doc, tráeme el DeLorean.

¿Recuerdas las conchas Codan? El otro día charlaba con una amiga y me las recordó. Típica merendola de crío, ¿eh?
Aunque yo era más de las magdalenas Bella Easo. Por cierto, menudo nombre, ¿no?
Según el Larousse, easonense es donostiarra. Toma ya. Bollito euskaldun.

Estás cenando en uno de esos churrirrestaurantes de pasta y ensaladas que hay por toda la ciudad. Uno de tus amigos no ha venido esta noche, estaba ocupado en otros menesteres y no salía. De pronto le ves: el mismo peinado, el mismo tono de piel, los mismos gestos, la misma camisa y chaqueta negras… ¡es Véctor!
Sí, efectivamente, el doble de tu amigo: es como tu amigo, aparentemente lo es, pero no lo es realmente… como si los ultracuerpos le hubieran pillado por banda durmiendo y le hubieran sustituido… Casi podía verle señalándome y chillando…

No puedes apartar la mirada de él. El tío se sienta, acompañado de cuatro amigos, en una mesa cercana. Le fotografías con tu teléfono móvil, como guardando pruebas para que la ciencia explique el fenómeno. Mientras charlas sobre asuntos intrascendentes con mujeres que no te importan, aguzas el oído para captar lo que Véctor y sus amigos están diciendo.
Les analizas. Excepto Véctor, que viste de punta en blanco (dios, como tu amigo), el resto son los típicos postadolescentes desastre: camisetas negras -todos van de negro-, vaqueros y deportivas de running, no de calle. En un momento de la velada, ves que levantan sus copas, brindan y aciertas a escuchar: ‘’¡Por Arcadia!".
Buscas información: además de ser un nombre recurrente para todo tipo de empresas o asociaciones, Arcadia es una provincia griega, pero también es una región pastoril idealizada en la mitología.
Ay. Fijo que esta noche se suicidan para viajar allí y ser felices por siempre. Pobre Véctor.
En fin, por Arcadia.
Carlos me ha abierto los ojos a un mundo absolutamente desconocido: el de las agendas y cuadernos de notas Moleskine, todo un mito en el mundillo. Van Gogh, Picasso, Wilde, Hemingway y otros genios tenían una. En la ficción, también Indiana Jones o Amelie… sí, pura masturbación, lo sé. Pero tiene un encanto de la hostia. Si te das una vuelta por unos cuantos blogs, descubrirás que existen fanáticos, detractores y escépticos, casi como con las religiones.
¿En qué se diferencia de cualquier cuadernillo? En nada. Pero es discreta, cómoda y tiene la entidad suficiente como para que abandones las típicas hojas sueltas que hacen que tus bolsillos terminen como una papelera. Al menos ese es mi problema, y espero solucionarlo.
Yo ya he empezado la mía. Con las dudas, la torpeza y la ilusión de toda incursión desvirgadora. ¿Merecerán mis chorradas ser escritas en estas impolutas páginas?
Ah, por último. Me niego a ver las Moleskine (también llamadas mosquino) como algo propio de freaks o geeks: la gilipollez la pones tú, la agenda simplemente existe.

Verano de 2003. Jóvenes ociosos en Almería. De izquierda a derecha, te presento a Carlos, Fran y Pepe.
Calor. Mucho tiempo libre. El mar, la arena. Bikinis, coches, alcohol. Cuerpos perfectos y bronceados, demasiado cerca y lejos a la vez. El sol te ablanda el cerebro, y comienzas a comportarte como un lunático. Ya no importa si es lunes o jueves. Te da la impresión de que sólo comes, duermes y bebes. Tus biorritmos sólo se orientan gracias al sol y el hambre. Se te dispara el instinto. Tu cabeza se convierte en un lugar tan inhóspito como el desierto.

Recibes una carta como ésta, y te sientes feliz durante días. Desde aquí agradezco profundamente a la persona que me la envió. Y pido disculpas porque aún no la he contestado de la forma que se merece.
Ahora que medito, nunca he recibido demasiadas cartas, y menos de esas que llaman “de amor". ¿Soy el único cuyo cajón de la mesilla está vacío de este tipo de correspondencia?
<
