Los Serrano pasó de ser un producto hortera, divertido, desacomplejado y curiosón a convertirse en escaparate del arribismo musical más dudoso: Fran Perea, El sueño de Morfeo, Santa Justa Klan y dos tipas que iban de lesbianas cuyo nombre creo que nunca llegué a saber fueron aprovechados por las productoras, quedando la serie en una puñado de diálogos y chascarrillos metidos entre numeritos musicales que daban vergüenza ajena.
De un tiempo a esta parte, los trotamúsicos y otra ralea habían desaparecido, lo que no quiere decir que la serie recuperara fuerzas. Chicos y chicas guapas que van y vienen y gracietas repetidísimas han sido siempre los ingredientes principales del asunto, pero desde hace un par de temporadas son lo único que el instalache ofrece. Yo, que era fiel seguidor, desde hace ya mucho tiempo apenas aguanto quince o veinte minutos de capítulo.
Ya sospechaba que los guionistas de esta serie se aburrían. Ayer llegó la prueba definitiva. En un vergonzante diálogo, la madre de la nueva niña mona de la serie hablaba por teléfono con su hija. Le comunicaba la noticia de que el padre venía a Madrid desde Milán, “en el vuelo Oceanic 815”.

Toma ya. Cantando por soleares. Incluso si no ves series estadounidenses el asunto te llamaría la atención. Si eres un poco aficionado, no habrás tardado en caer en la cuenta de que se trata del vuelo que tomaron los protagonistas de Perdidos.
No te confundas. No es un “detalle freak”, de esos que quizás te gusta encontrarte en series tipo Los Simpson. Esto es una parida, una soberana chorrada. Es como si, así sin venir a cuento, en un capítulo de El comisario se nombrara a un agente estadounidense llamado Grissom, como si en Hospital Central se recibiera un fax del doctor Greene o si en Motivos personales la Mujer del leño le mandara pistas a Lydia Bosch.
Guiños de este tipo funcionan cuando existe algún vínculo en común, siquiera espiritual, entre las series o los personajes o lo que sea. Cuando se comparten sensaciones, atmósferas, cuando se nota que se está en el mismo rollo. Cuando hay flow, complicidad, admiración, pero también sentido común. Lo de ayer se trató de una broma tan burda que, en lugar de conectar con el espectador, le hace sentir lástima y pensar, mientras se abandona el capítulo, en lo muy aburridos que deben estar esos guionistas.
No sé si viste la 1 antes de las campanadas. Yo sí, y he de reconocer que lo que vi me gustó.
Parece ser que a la gente que comenta estas cosas de la televisión no les moló nada de nada, incluídos Cruz y Raya: aquí (El Mundo), aquí (José Javier Esparza) y aquí (Electroduende). Estoy de acuerdo con ellos que lo que viene siendo la programación fue una puta mierda, pero… ¿qué coño esperaban?

Me gustó el especial de Nochevieja de Cruz y Raya, “Juicio al 2006/Operación maletín” (creo que este era el título) porque, pese a que algunos gags eran un poco caspositos y obvios, el tono general era brutal. Se rieron de todo y de todos, con el tema de los sobornos y la corrupción como común denominador.
El acierto estuvo en que había momentos en los que, después de la carcajada tonta, la sonrisilla se te quedaba un poco como una mueca: ¿de verdad es para tomárselo a broma? ¿Nos damos cuenta en la cultura del dinero sucio en la que estamos metidos? Terrible.
Hubo bastante gente invitada. Creo que se notó demasiado que José Mota (el moreno) ahora curra en un musical, porque todo eran actuaciones musicales, en ocasiones a partir de canciones conocidas. Había algunas letras buenísimas, y me sorprendió lo bien que rimaban y encajaban palabras tan -desgraciadamente- familiares como cohecho, malversación, imputado, fianza o prisión preventiva.
Me quedo con dos grandes momentos: la interesante parodia de “Los desayunos de la Primera” (cinco minutos largos con la verdadera presentadora del programa y Mota disfrazado de Zapatero simplemente desayunando y sin decir palabra) y la excelente versión de “Rock DJ” de Robbie Williams.
Lo de Williams me encantó porque las rimas eran cojonudas, y lo del desayuno (en principio una bromita obvia) porque ambos lo interpretaron con una contención casi absoluta, apenas sin exageraciones; exageraciones que, por ejemplo y desafortunadamente, llevaron a pique a Martes y 13: ellos hubieran terminado el sketch tirándose la comida encima.
(spoiler: voy a hablar de los vídeos de dos tipos que se hacen llamar Nobody’s watching y de la verdadera identidad de Jack el destripador)
Estos tipos molan. Los descubrí esta semana por casualidad. Son de Ohio y parece ser que se dedicaron a hacer vídeos parodiando series y otras cosas, hasta que la NBC les ha fichado para hacer “webisodes” (esto es lo que pone en su página). He leído por ahí que son los guionistas de Scrubs y Padre de familia. No sé si es verdad, pero molan igualmente.
De los que he visto, el que más me ha gustado es este, sobre Lost:
También han hecho una coña del vídeo de Ok Go, un resumen en 90 segundos de la serie Friends, un chistecito de 24 y una vuelta de tuerca al experimento de la Coca-Cola y los Mentos.
Merece la pena verse los vídeos. Por cierto, que Jack el destripador era en realidad Freddie Mercury. En serio.
(spoiler: como apenas veo televisión, quizás llegue tarde y ya conozcas de sobra los temas sobre los que voy a escribir: House, OT y Risto Mejide, Buenafuente y su imitación, el spot con Bruce Lee, la reacción de Mitsubishi, lo poco que veo la tele).

Quizás todo empezó con House. Bueno, seguramente todo empezara mucho antes, pero ciñámonos a estos últimos tiempos de la televisión en España. A mucha gente le encanta ver en la tele lo que ni por asomo desea vivir en la realidad, de manera que un médico hijoputa (lo que todos evitarían) se convierte en todo un rey del share. Qué deliciosa paradoja, ¿no?
Los de Cuatro saben lo que vende y ahora traen de nuevo The closer con el gancho “tan borde como House…” (oído en una cuña de radio esta mañana). Efectivamente, parece ser que la más destacada característica de la protagonista de esta serie es que es una mujer implacable.
Y llega Risto Mejide. Un publicista (no sé si creativo, ejecutivo de cuentas o qué) cuya principal misión es contrarrestar el exceso de azúcar de ese bodrio llamado Operación Triunfo. No le había visto hasta hoy, cuando he pasado un buen rato con estos vídeos. Momentos estelares: cuando critica a los profesores, el repertorio musical de la gala, el estilismo y las perlas dedicadas a cada concursante.
Y después llega lo que podríamos bautizar como metatelevisión: en Buenafuente le sacan una imitación con nombre curiosón. Siempre sospeché que llegaría un momento en el que empezaría a no enterarme de las chorradas de moda en los programas de humor, pero nunca pensé que ese momento fuera tan pronto. Si no es por You Tube, ni idea. Y, en el fondo, creo que casi mejor así…
Por supuesto, como lo más de lo más últimamente es el “Be water, my friend” del spot de BMW, también han hecho un vídeo (sí, otro) mezclando al Risto con Lee, y puede que luego lo hagan con el imitador de Risto y Lee, o Lee y Acebes ("Be acid boric") y Risto, y así hasta la náusea…
Ahora bien, una cosa es hacer una y mil coñas con ese vídeo, y otra hacer de una coña tu campaña de publicidad: creo que Remo ha patinado y mucho bromeando con un spot que, como bien titula Anuncios, ha creado escuela. “No te adaptes al campo, sé de campo” es más un chascarrillo que un slogan para vender un automóvil. ¿Se supone que así construyes una marca? Puf.
Reflexión final muy a mi estilo: y todo esto, ¿para qué? No sé, son cosas que vemos y olvidamos. Francamente, creo que merece muchísimo más la pena leer un solo buen libro o cómic o ver una sola buena película que toda la temporada de estos programas a los que he aludido. Sin embargo, supongo que todos (yo el primero) somos víctimas de ese síndrome del “quiero estar al día de todas las gilipolleces que circulan por el mundo".
Por cierto: descubro al terminar de escribir el post que en 20 minutos hay un artículo sobre el tema de los bordes en la tele. Un poco chufa. Pues como este post.
Al principio pensé que iba de coña, pero no. Estamos retrocediendo cuarenta años en mentalidad.
Leo en Electroduende, el blog de Bosco Palacios en Periodista Digital (dónde si no) que circula por ahí -y el autor apoya- un texto para promover una denuncia a La Sexta por emitir un episodio de una serie de animación para adultos, género conocido aquí como hentai.
Básicamente, se pretende denunciar a los responsables de la cadena de, entre otras, delitos de “exhibicionismo y provocación sexual", “exhibición de material pornográfico protagonizado por menores", “apología de la violación” e incumplimiento de la Ley de Protección contra la violencia de género. Toma ya.

Y todo porque en esa serie DE ANIMACIÓN salía EL DIBUJO ANIMADO de un tío violando al DIBUJO ANIMADO de una piba vestida de colegiala. Hacían una serie de prácticas como sexo oral mutuo y penetración. Unos DIBUJOS ANIMADOS.
Ah, esto a las dos y pico de la mañana de un domingo.
Una serie de animación. Para adultos. Ficción. Adultos. Animación.
Yo no termino de creérmelo. ¿Puede usted?
Al final, La Sexta compartirá con Cuatro la emisión de los partidos considerados de interés general. La cosa ha estado -y está- muy interesante, y creo que merece la pena repasar el asunto.
Para empezar, el pelotazo de La Sexta: se dejó una pasta impresionante (90 millonacos, he leído por ahí) en comprar los derechos, convirtiendo el campeonato en su buque insignia y razón de ser, para así empujar al personal a recolocarse la antena.
¿Qué pasó entonces? Que unos cuantos se picaron mucho, mayormente Tele 5 y Antena 3. Y es que se juntaron el hambre con las ganas de comer: La Sexta ya nació sospechosamente afín y agradecida al Gobierno Zapatero. Y ahora, se lleva el Mundial sin tener, ni muchísimo menos, la cobertura asegurada. O eso dicen sus detractores.
Porque una cosa es la cobertura, y otra es que TU ANTENA esté orientada para aprovechar correctamente esa cobertura. La Sexta asegura llegar al 80% del país, lo cual me parece una exageración de aquí a Lima, pero lo cierto es que es bastante seguro que ya hayan superado con creces el mínimo que la ley exige de 20% del territorio (el 40 en dos años y el 50 en digital).
Por cierto, que esta cadena se puede ver por TDT (recordemos, una tecnología OBLIGATORIA en menos de cuatro años, si no te la pillas es tu problema) y satélite o cable, que eso ya es otro tema que no todo el mundo quiere/puede permitirse.

¿Intereses contrapuestos? Todos, económicos y políticos. Of course, hay mangoneo detrás de la concesión a La Sexta, un par de amigos de Zapatero están al mando de la cadena. No sé si habrá favoritismos o instrumentalización política, pero estrechos contactos sí que existen. Y claro, eso despierta recelos entre los amigos de Planeta (Antena 3, La Razón) y Vocento (Tele 5, ABC).
Inciso: aquí entra el PP y su chorradita de que el Gobierno garantice que el 100% de España pueda ver el Mundial. El tema era joder un poco más, claro, y si es con un tema tan delicadito como el fútbol, pues mejor… populismo a saco, con argumentos del tipo “no se puede permitir que los españoles no puedan ver los partidos” y cosas de esas.
Lo de las dos principales privadas me parece vergonzoso y ridículo: por un lado, no pelean por tener el Mundial (Antena 3 se la piñó con el de 2002, apenas le sacó réditos económicos), pero se han tirado como hienas a ver si sonaba la flauta con los partidos de interés general. Con la excusa de que la competencia no puede y no cumple con los mínimos, querían llevarse un poco por la patilla los partidos de la selección española. Qué mejor que presentarse como los salvadores de la patria futbolística, ¿no?
En estas que llega Cuatro: en lugar de montar una guerra, como los otros dos, hace buenas migas con los de verde (de nuevo, conexiones vía Moncloa) y, supongo que con buena oferta de por medio, consigue el ansiado paquete de interés general: partido inaugural, los de España y la final. Además, resúmenes de 10 minutos de cada partido.
¿Mi conclusión? Que ha sido Cuatro la verdadera vencedora, la que se va a llevar el gato al agua, la que se va a beneficiar del Mundial a nivel de imagen corporativa. Y es que se veía venir: desde hace casi un mes que se anuncia una cobertura excepcional del asunto, con no sé cuántos periodistas estrella enviados allí. El logo de la cadena, en las camisetas de entrenamiento de España. Se traen a Maradona, reconvertido en animal catódico, para animar la fiesta. Era obvio que tenían un as en la manga. Qué coño un as, tenían la partida ganada.
Sinceramente, creo que La Sexta la ha cagado a saco: demasiada ambición, previsiones demasiado optimistas, una imagen aún muy deficiente… Ya a mediados de mayo leí por ahí recomendaciones a los anunciantes que invirtieran en el Mundial, que esperaran a ver cómo se solucionaba el asunto antes de apostar todas sus fichas en La Sexta. También leí un estudio que advertía del muchísimo daño que le podía hacer a la cadena el hecho de no tener cobertura suficiente. Creo que los peores pronósticos se están cumpliendo.
Mi opinión es que Cuatro la va a pulverizar, y que todo el mundo va a ver el campeonato por la tele de Sogecable: en señal corriente, porque ya todo el mundo la tiene pillada y ofrece una cobertura estándar. Y en TDT, cable o satélite, aunque no hay diferencias técnicas y podrías poner cualquiera de las dos, Cuatro desvela la clave del asunto: es una cadena que ya se ha hecho un buen hueco en la parrilla (6% de media de share, en apenas siete meses de existencia) y que está ofreciendo caras reconocidas y atrayentes.
Porque una última cosa: vale, La Sexta compró el Mundial, pero… ¿quién coño lo presenta, quién lo retransmite? Me temo que la cadena de Aragón está tan metida en berenjenales técnicos que se ha olvidado del factor humano, por muchos carteles de Wyoming o de Olga Viza que haya puesto por las calles. Da igual que puedas emitir partidos si no tienes a alguien que te lo haga llegar a los salones y los bares.
Y, sobre todo, cuando tu competencia aprovecha una sinergia tan arrolladora como la de Carrusel deportivo: da igual que odies a Gabilondo y a Zapatero, tres cuartas partes de España escuchan el fútbol con Manolo Lama, Paco González y compañía. Y contra eso, no hay nada que hacer.
Qué bien se lo han montado.
¿Estrenan Misión: Imposible III? Ellos echan enseguida la dos. ¿X Men III? Ellos corren a ponerte, de nuevo, la anterior de la franquicia. ¿Llega El código Da Vinci? Ellos nos insultan con un telefilm alemán, El código de los templarios, y no se sonrojan al asegurar que es la película que “te dará las claves para descubrir los secretos” de la mierda de Ron Howard. Así, ejemplos a puñaos.

Por otro lado, está la inédita, marrullera, irrespetuosa y chapucera -supongo que para ellos, brillante- idea de condensar series de televisión (Los 4400, Tráfico humano ) en engendros mitad telefilm mitad miniserie. ¿Por qué? Ellos sabrán. Quizás no tengan pasta para comprar la serie entera, y compran los resúmenes de final de temporada, y lo venden como si fuera oro del que cagó el moro… (lee a partir del tercer párrafo de este link)
Dios, ¿es que no tienen vergüenza en esa empresa?
Y, por último, está su churri-intento por parecerse a las grandes cadenas estadounidenses (Fox, ABC) ofreciendo sus series por internet. ¿La gran diferencia? Pues que mientras los yankis lo hacen gratis, estos lumbreras están estudiando hacerlo pay-per-view, a unos 50 céntimos por capítulo.
Es que me parto. ¿Quién va, a estas alturas, a pagar en la red por contenidos? ¿Es que aún no han aprendido que por ahí van muy malamente? Ah, por supuesto, también está el insalvable abismo de la calidad en el contenido, claro: ¿quién demonios va a pagar por ver Aquí no hay quien viva teniendo gratis Alias o Lost?
Lo peor de todo es que les va bien, porque parece que en este país somos gilipollas y terminamos viendo las mierdas que programan. Qué ajco.
Esta semana que ahora termina ha sido, en el mercado televisivo estadounidense, la del esperadísimo upfront market: se trata de las presentaciones que las networks (ABC, Fox, CBS, NBC…) hacen ante la prensa y los principales anunciantes de su parrilla para la próxima temporada. El propósito de esta especia de “feria” de novedades es, por un lado, tomar posiciones y seducir a la audiencia; pero, sobre todo, es para ganarse jugosos contratos publicitarios que permitan, obviamente, sostener producciones como Lost, Desperate housewives, L&O: SVU, la petarda American idol o House.
Novedades para este año que no habría que perderse: la esperadísima nueva serie de J. J. Abrams, The nine (sobre la vida de jóvenes newyorkers cuyas vidas se entrecruzan sin que sean conscientes de ello) o Studio 60, con Matthew Perry, sobre el mundo que hay detrás de las sitcom. Y digo interesante porque si hay alguien que tiene mucho que contar sobre lo que hacía y esnifaba en los backstages es precisamente Perry…

Llevo un tiempo empapándome de cómo funciona el mercado yanki y, realmente, les envidio. Porque no sólo tienen a un buen puñado de grandes compañías haciendo grandes series, además es que son unos jodidos buenos profesionales, y consiguen montarte un calendario semanal de series que aquí mataríamos por tener (¡meten hasta tres series de estreno por noche, en las tres horas de prime time que tienen, de 8 a 11!). Y otra cosa: respetan al milímetro la regla de 15 minutos de publi por 45 de serie… en total, una hora de programación más que notable.
Y lo hacen porque, básicamente, si un gigante como General Motors ha firmado que cuando empiece Grey’s Anatomy (los martes a las nueve, ABC) le pongas el anuncio y no lo haces, la empresa rescinde el contrato publicitario y se te piran unos cuantos cientos de miles de dólares (o millones, vete tú a saber) que hacen que tu serie se vaya al carajo.
Puedes verlo como un ejemplo de excesiva presión por parte de las grandes firmas. Pero, por una razón o por otra, este país sigue pariendo las mejores series de televisión desde hace decenios.
¿Y España? Veo lejos un sistema así, aunque creo que terminará haciéndose (con años de retraso, claro; mientras que ahora en EE UU ya se está hablando de superar este modelo y crear una especie de índice bursátil televisivo, y que en tiempo real y sobre la marcha se valore los programas a la vista de todos, y que la publicidad que se pague por aparecer en uno u otro se deba a reglas de mercado puras y duras).
De momento, lo que se murmura por aquí es, aleluya, adelantar el prime time: recuerdo que en 1997 Tele 5 emitía la serie Todos los hombres sois iguales a las 21.35, y ahora hay días (sobre todo cuando toca Champions League) que retrasa Los Serrano hasta las 22.15 (y quien dice Tele 5 dice las demás). RTVE propone un pacto, y ya hace meses se decía desde La Sexta que querían comenzar a las 21.00 con sus platos fuertes del día. Como no veo esa cadena (no porque no la pille, sino porque no me ha dado por ahí todavía), no puedo asegurar si están cumpliendo o no.
Es que no lo soporto. Mientras escribo emiten en Cuatro un programilla-debate sobre el sempiterno tema de “cómo son los jóvenes de ahora lo mucho que tienen pero lo mucho que sufren también y lo fácil que lo han tenido todo pero también lo difícil que lo tienen y cuánto análisis interesante".

Para empezar, me toca los cojones el rollito chachi de Angels Barceló y el tufo paternalista que despide el programa, en plan “sabemos, jóvenes, cómo os sentís". Descubro con horror que, entre las voces del programa, están las de un treinteañero presentador y humorista, como supuesto representante de la juventud; está Forges, está Soledad Puértolas, que cuenta sus batallistas de cuando se fue a estudiar con 21 tacos a EE UU (algo muy normal en aquellos años, claro)… Aparece un capullo de 34 que no se ha pirado de casa (no por eso es capullo, sino que es capullo porque se le ve al hablar) y un par de tipos de cincuenta y tantos que no hacen sino contar la típica mierda de “en mis tiempos…".
Me siento insultado durante casi todo el programa y sólo me veo representado en las opiniones de algunos del público y de un experto (no sé exactamente si es sociólogo o no) que me parece bastante inteligente. El resto, topicazos, morralla y las mismas chorraditas que podemos pensar cualquier hijo de vecino.
Otro día mostraré al respetable mis radicales opiniones sobre temas tan dispares como la vivienda, la situación laboral o la sociedad española contemporánea. Pero, para empezar, sólo una petición: más seriedad en estos programas y menos gilipollez. Hasta los cojones de tipos que se las dan de que están “en contacto con la calle” (les ha faltado sacar al Ramoncín, joder), hasta la polla de viejos que no hacen sino contar batallitas, hasta los huevos de culturetas de clase alta que sueltan sus diarreas mentales, hasta la puntalnabo de tratar esto con ligereza, con chistecitos y con la sonrisita de presentadora fotogénica.
Mierda. Déjate criar por gilipollas para descubrir que esos mismos gilipollas te tratan como si fueras otro de los suyos.
Descubro con horror que unos cuantos capullos juegan a ser como Knoxville y sus amigos en Jackass, pero en plan cutre y a lo marica. Son los jovenzuelos de 6 Pack, un churriprograma de Cuatro. La primera vez que oí hablar de esto, dije: “a ver qué tal". Ojalá nunca lo hubiera hecho.

Les imitan en todo. Han hecho todas y cada una de las coñas que ya vimos hace tres o cuatro años a Steve-O, Chris Pontius o Bam Margera: peleas medievales en la calle, aplicarse electroestimulación, darse de golpes en un partido de rugby, todo tipo de caídas, saltos y bromitas…
Eché un ojo a la web de Cuatro y me vi unos vídeos. Me sorprendió que hubiera uno sobre pasarse de un coche a otro en marcha. Pensé: “joder, le echan cojones". No supe si reírme o llorar cuando me di cuenta de que sí, se pasaban de un coche a otro en marcha… a unos diez por hora. Así lo hacemos todos, no me jodas.

Lo peor es que se venden a sí mismos como “un colectivo pirata, gamberro y alternativo metido en el mundo de la televisión". Venga, no me jodas. No son más que capullos jugando a ser como los amigos de Spike Jonze. Si los Dirty Sanchez ya no tenían ni puta gracia, imagínate estos. A la mierda.
Mi colega Carlos de Barcelona, después de leer mi post sobre El Terrat, me pasó este texto a modo de defensa de la gente de Buenafuente. Aquí está:

“Bueno Jose! Si el neng de castefa puede resultar un tanto pesao. Pero por qué? Pues en principio es una sátira del típico macarrilla discotequero de Barcelona. Ves a cualquiera de las discotecas maquineras de Barcelona y verás millones de nengs de castefa. Por eso tanta gente se siente identificado con este terrorista de la moda y de la lengua y tiene este tirón mediático.
Como bien sabes yo llevo muchos años disfrutando del Terrat, pues son gente que se lo ha currado mucho siempre haciendo el mismo tipo de humor inteligente tal y como empezó Crónicas, pero éstos llevan las mismas o más temporadas que Sarda y continúan con la misma tónica de siempre.
Los que aburren son los medios de comunicación sacando todo tipo de productos comerciales, el disco del neng, un neng para el salpicadero de tu coche, el kit de alargado de penes del neng y todo este tipo de chorradas.
Edu Soto ha interpretado varios personajes para el programa y son personajes que aquí en Catalunya han tenido el mismo tirón que el neng, Mario Olivetti (representante legal de Juan Camus, de Operación Triunfo I), Miguel Chiclé, el Notario y otros que ahora no logro recordar.
En los 4 programas que a presentado Andreu se ha apostado siempre por el mismo humor, nada de cotilleos ni pijadas de este estilo, solo humor muy rebuscado e inteligente.
Los programas que ha presentado Buenafuente en TV:
Sense títol (Sin título) TV3
Sense títol II TV3
La cosa nostra (Nuestra cosa) TV3
Una altra cosa (Otra cosa) TV3
Buenafuente A3TV.
Creo que el poder del Terrat se lo han ganado a base de ingenio y esfuerzo".
Ahí queda eso. Que se vea que este es un blog plural. Un abrazo, Pepenetración.
Toma frikada. La Otra, convertida en ariete político del PP de Esperanza Aguirre, empezó a emitir por sus cojones el pasado día 15. Y desde entonces utilizaba el canal 40 de UHF, hasta que Tele K, de Vallecas, se lo ha arrebatado por joder y como protesta. Pero… ¿a qué no te imaginas quién se paseaba por esos lares analógicos? ¡El mítico chino de Duson TV! Que se llama Hoon Cho, por cierto.
¡Quién se lo iba a decir al viejo coreano que balbuceaba en castellano chorraditas naturistas con un muñecajo tipo El cuerpo humano al lado! Él, en medio de polémicas políticas, con esas imágenes de calidad ínfima, esos dibujitos en la pizarra… ¡y ese muñecajo tipo El cuerpo humano!
Leí esto en El País. Si quieres saber más, en todos estos sitios tratan el asunto. Por lo visto, Cho emitía de forma no autorizada y alegal. Pobre diablo.

Este pibe no es el Hoon Cho de esta noticia, pero es el único que sale cuando buscas en Google. Y mira, se dan como un aire. Seguro que son familia.
Por cierto, si tienes una imagen de Duson TV, pásamela. Es de esas cosas que nunca valoras y un día echas de menos. Qué jodío Cho.
Pienso en los últimos éxitos de un par de personajes de televisión.

¿Quién le ha dicho a Paco León que imita bien a Raquel Revuelta? No, espera, ¿quién le ha dicho a Paco León que es un buen actor? ¿Soy el único que se ha dado cuenta de que León tiene los mismos tics de histrión en Aída que en Homo zapping? ¿A nadie más le ha dado la impresión de que León interpreta como si estuviera siempre imitando a la Revuelta? ¿Por qué ahora le ha dado a medio mundo con que este chico es la hostia? Peor aún, ¿por qué la otra mitad del mundo parece estar de acuerdo?

¿Soy el único que está harto del Neng, el personaje estrella de Eduard Soto? Quiero decir, ¿soy el único al que le hartó el Neng a la tercera vez que salió en antena? Por cierto, ¿quién le ha dicho a Eduard Soto que es un actor de doblaje? ¿Para qué churridistribuidora trabaja el entregado de la vida que se le ocurrió encargar a José Corbacho y Juan Cruz (Tapas) el doblaje de la ya por sí mala Los Dalton contra Lucky Luke? ¿Ningún órgano regulador ha amonestado a estos dos irresponsables por firmar una adaptación tan vergonzosa, donde el personaje de Soto no para de decir “neng” y se hacen absurdas referencias a la película Tapas?
¿Tiene El Terrat tanto poder en este país como para volvernos gilipollas?
He estado encendido… perdón.

He estado enredando por internet, en búsqueda de cositas sobre “Perdidos", esa magnífica serie que he disfrutado casi en silencio estos meses. Mucha gente la conoce, pero he conocido a pocos que de verdad la siguieran.
A mí me encanta. Vi el primer capítulo después de un partido de Nadal (la final de Roland Garros, creo), y desde entonces mi interés ha ido in crescendo. Si las rayadas de los números, la isla, la escotilla o el monstruo a veces se hacen un poco pesadas, los estupendos personajes están ahí para salvar la función.
Éste es un sitio cojonudo para enredar y refrescar la memoria sobre los misterios más importantes de la isla: el búnker de Rousseau, la Roca Negra, la escotilla… todo con vídeos y animaciones, muy chulo. Es una página derivada del supuesto site oficial de Oceanic Airlines, la compañía cuyo avión se estrelló. Esta página también tiene muchos regalitos, entre ellos el trailer de la esperadísima segunda temporada. Sólo tienes que pinchar en las filas del pasaje el número que hizo millonario a Hurley.
Por cierto, hay otro juego en el que tienes que colocar correctamente en las casillas el nombre Ethan Rome, y verás la bajada por la escotilla. Si no te apetece andar con estas chorradas, aquí puedes verte ese adelanto.
Este otro es más como un juego, en el que tomas cierto protagonismo, como una especie de investigador, para descubrir claves y detalles sobre los personajes. Todo trufado de secretillos y sorpresas.
Hoy sale a la venta el DVD de la primera temporada, al menos en el mundo anglosajón. Y la cadena ABC estrena la segunda temporada el 21 de septiembre. A saber hasta cuándo tenemos que esperar en esta España nuestra, y encima contando con los churriprogramadores que tenemos en la tele pública, con menos reflejos que un gatoscayola…

Existen un montón de teorías para explicar qué coño sucede en esa isla. Aquí los propios actores dan las suyas, cada uno con su película. Lo siento, J. J. Abrams, pero lo voy a desvelar. Aún no se han desarrollado ciertas líneas de la trama, pero esto es más o menos lo importante:
Los llamados “ellos” son mercenarios contratados para que nadie pueda escapar con vida de la isla.
La escotilla sirve de atajo para atravesar la isla. Los protagonistas se meterán y encontrarán en la otra punta a la gente de la otra mitad del avión. Esa gente está viva y es extremadamente violenta, les atacarán y tendrán que huir. Alguno se quedará perdido dentro de los túneles metálicos que son las entrañas de la isla.
En la búsqueda por los que se quedaron aún más perdidos dentro (tiene huevos la cosa, jeje), descubrirán sucesivas escotillas que llevan más abajo. Así, lo que en un principio parecía una instalación militar, se trata en realidad de una nave espacial.
Esta máquina trae consigo, como si fuera la fuerza de un imán, alteraciones en el espacio-tiempo: de ahí que las brújulas no sirvan, las estrellas y el sol confundan a la hora de orientarse… al más puro estilo del mítico Triángulo de las Bermudas.
Los protagonistas seguirán indagando en la máquina hasta encontrar a Walt, que fue llevado allí por los piratas. ¿Por qué? Debido a su don de la clarividencia, fue traído a la isla. ¿Por quién? Por los seres humanos que viven en la nave. Walt demostró su gran potencial mental cuando, tras enfadarse porque su padre le quemó el cómic, apareció un oso polar en la isla. Lo que Walt hizo no fue sino activar inconscientemente parte de los poderes de la máquina. Igual que cuando incendió la barca: no la incendió con combustible y fuego, sino pensando en incendiarla. La isla (más bien la máquina y los que viven dentro) hicieron el resto.
Da la casualidad de que Hurley parece traer una tremenda mala suerte a los que le rodean, y le tocó la lotería con un número que aparece grabado en la escotilla de la nave. Aunque se le buscará un sentido a cada número y se lo relacionará con cada uno de los personajes, la clave está en que Hurley, con su mala suerte (en realidad es simple energía polarizada), ha marcado el camino para atraer hacia la isla a más gente, la gente que viajaba en su avión, como ya ocurrió con la Rosa Negra hace un par de siglos y con la misión militar de Rousseau.
Locke iba en silla de ruedas hasta que tras el accidente -de momento, cabe suponer que de un golpe- recupera el anda. Además de un excelente cazador, digamos que es un místico, y el único que ha visto a la criatura que por las noches atravesaba la jungla y un par de veces ha atacado a los supervivientes. Esa criatura invisible (Locke sólo se vio a sí mismo atacándose, como una alucinación) es una máquina, un artilugio controlado por los humanos de la nave para matarlos a todos. Locke lo comprende y por eso insiste siempre en adentrarse más en la escotilla. Porque sabe que la gente que está ahí dentro tuvo algo que ver en su nacimiento y por eso le han dejado vivir en lugar de matarle con la máquina.
El hijo recién nacido de Claire es otra gran clave de la trama: el parapsicólogo que quiso convencer a Claire para que no diera en adopción al niño fue muy inteligente. Como veía que la chica se empeñaba en no criarlo, la engañó y le hizo creer que había una familia adoptiva en Los Ángeles esperándola. En realidad, el médium ya sabía que se produciría el accidente, y que esa era la única manera de que la madre biológica se quedara con él, porque la madre será la mejor defensa para que los de la isla no se queden con el niño.
Álex, el hijo de la francesa Rousseau, está a las órdenes de los habitantes de la nave, y su misión será matar a los supervivientes, excepto a Walt y al hijo recién nacido de Claire. A ambos los criarán para convertirlos en una especie de superhombres inteligentes, para potenciar sus poderes clarividentes. Álex fue secuestrado por tener también esos poderes, aunque no tan marcados como los tiene Walt y como los tendrá el hijo de Claire.
Esto es lo que ocurrirá, más o menos, en la segunda y la tercera temporada de “Perdidos". Otro día me invento más.
Un dato frikoso: Ethan Rome, el tío que en realidad no era un superviviente del accidente, fue interpretado por William Mapother… el primo de Tom Cruise!
Y una coña final. Acrónimos de LOST. Por ejemplo: Land Of Strange Theories o Losing Our Sanity Together (ésta es la que más me gusta). Por lo visto han buscado un huevo de significados. Via Lost-tv.
Pues sí: de pronto, y sin razón aparente, las series Los Serrano y Aquí no hay quien viva me importan tres cojones.
Me refiero a que yo, fan declarado de ambas (lo que me ha costado alguna que otra discusión con el intelectual modernito de turno), de pronto siento que no me divierten tanto, que no me interesan sus tramas, que no me importa perderme un capítulo, y otro, y otro…
En mi casa se ve Los Serrano, mientras yo grabo Aquí…. Desde hace unas semanas, sólo entreveo la primera mientras estoy con el ordenata, leo la prensa o pienso en las musarañas. De esta forma, apenas me río con los tres o cuatro chistes que merecen la pena de cada capítulo.
Y sobre Aquí…, digamos que me ha entrado cierta pereza humorística, en plan que me termina cansando reírme de tanta soplapollez seguida. La perspectiva de ver los capítulos grabados me resulta tan coñazo que los borro de un plumazo por alguna peli.
Sí, ahora es cuando cualquiera puede decir aquello de “por fin te das cuenta, coño!". Pero oye, que estos descubrimientos siempre tienen su cosa.

Lo cual me lleva a meditar sobre el asunto, más en plan general. Sólo recuerdo dos series que no hayan terminado aburriéndome y haciéndome abandonarlas: Twin Peaks y Hermanos de sangre. La primera, pese a capítulos un poco demasiado pasados de rosca, consiguió atraparme de veras, hasta tal punto que el último capítulo me dejó con cara de “¿no hay más…?".
Y Hermanos… estaba tan de puta madre hecha, con unos personajes tan bien definidos y un desarrollo de la historia tan redondo, que la considero más bien una peli larga que una serie.

¿Ninguna más? No. Mira que he sido friki de Expediente X, que hasta fui miembro del club de fans… Con la llegada del canal Fox al satélite, pensé: “Hostia, la de capítulos que voy a ver, y las temporadas inéditas en España y todo…". Pues nada. La cosa me pilló ya pasado, hasta los cojones de Mulder y Scully. Y no te cuento ya cuando ni siquiera estaba Mulder…
Los Simpson. No me atreveré a meterme con ellos. Pero hay que reconocer que la primera temporada apesta. Y que las últimas ya no tienen tanto fuelle. Me quedo con la que debe ser la edad dorada de la serie, a mediados de los noventa. Sí, esas que tanto repite Antena 3. Por cierto, tengo cierta paranoia con la serie: ¿nunca te ha dado la impresión, al volver a ver un capítulo, que lo recordabas mejor dibujado de lo que está en realidad?
Urgencias. Con esos horarios en TVE-1, ya me contarás. Pero sin el cachondo de Clooney, la cosa fue perdiendo, y le terminé cogiendo asco a Carter, qué le voy a hacer. Tantos años no pueden ser buenos.
Sexo en Nueva York. Sí, fui el único de mi barrio al que le gustaba. Al principio el rollo me caía simpático, después le fui cogiendo asco a la tontalaba de Carrie Bradshaw, al final verla soltando gilipolleces despertaba mis peores tendencias homicidas. Y qué coño, Samantha era la mejor, y no tenía tanta tontería encima con los Blahnik.
Frasier. Quizás se salve, pero seguro que es por el hecho de que la empecé a ver ya en la octava o novena, y eso cambia mucho las cosas. Además, es una serie difícil de calificar, tiene capítulos sobresalientes y otros sinceramente aburridos. Dejemosla en el limbo… Ahora, hurra por Niles, el puto amo.
Friends. Quién no ha sido seguidor alguna vez de estos vecinillos… Siempre me sentí identificado con Chandler, y el papel de Monica me encantaba, casi tanto como el cuerpo y el rostro de Courteney Cox. Un buen día, me pareció que todo se alargaba artificialmente, empecé a no poder soportar a Phoebe, Joey ya no tenía ni puta gracia… y fue el momento de dejar de aguantarles. Lo último que vi: a Brad Pitt y su mítico “típico", muy al estilo Sean Bateman.
Los Soprano. Iba camino del olimpo de las series. Si hubiera acabado en la segunda temporada, habría sido perfecta, redonda, una especie de Uno de los nuestros en televisión. Pero no, tenían que seguir. Hasta que se fue diluyendo, perdió fuerza y yo perdí el interés. Cuando dejo de hacer el esfuerzo de grabarla y verla en otro momento, es por algo.
A dos metros bajo tierra. Otro comienzo prometedor. Pero la segunda temporada fue su ruina, todo empezó a perder la frescura y originalidad de la primera y entró en una dinámica de repetición. Una pena.
Nip/Tuck, a golpe de bisturí. Un auténtico pufo. Me llamó la atención el personaje de Christian Troy: cirujano jugón y cabroncete que se folla a modelos con la misma facilidad que las inyecta Botox. Pero al cuarto capítulo la cosa perdió todo su interés. Hasta luego, Lucas.
Y de las españolas, ni hablamos. Ninguna “muere” con decencia: Periodistas, Compañeros, Todos los hombres sois iguales, Policías (la que más cerca estuvo de la dignidad), Siete vidas (porque vale, se deja ver, pero… nada comparable a sus primeras temporadas)…
Ahora ando enganchado a Perdidos: de momento están dosificando muy bien y con creatividad el suspense, espero que no se sobren demasiado pronto. Eso sí, leí por ahí algo que me parece demasiado exagerado, que era el “Twin Peaks de 2005″.
Ley de oro del final digno de una serie: que tenga una duración limitada, no más de dos temporadas si es posible. Coño, que no pasa nada porque se termine una serie, que ahora hay DVDs! La movida está en ganar pasta, y esa es otra historia…
Nota final: te habrás dado cuenta que no aludo a ninguna serie de la infancia, porque esas cosas están para dejarlas en el corazoncito y no volver a tocarlas. Otra ley de oro: no sacar las cosas del baúl, porque decepcionan a saco. Verbigracia, Salvados por la campana, como ya comenté en su momento. Así que ahí quedan Alf, Líos de familia, Los problemas crecen, Dragon Ball, Los Trotamúsicos, David el Gnomo, Punky Brewster…
La conocimos en la mítica “Salvados por la campana", donde interpretó a Kelly Kapowsky, la típica chica-de-al-lado guapa, inteligente y con buen expediente. Una Laura Palmer sana, simpática y sin maldad alguna. Yo llegué a conocer a una chica así en la vida real…

Y claro, presidió nuestros sueños húmedos preadolescentes durante años. Qué pibón. Aún recuerdo perfectamente aquel capítulo en el que Zack accionaba un botón y, del techo de su cuarto, descendía un póster de Kelly, tamaño natural, en una postura en plan pin-up, con unos pantaloncitos y balón de voley.

¿Pero cómo no te ibas a volver loco, tío? Era la chica perfecta… ni Elizabeth Berkley (la que hizo “Show girls“) ni hostias. Ahora te resultaría, además de una niña, una estrecha gilipollas insoportable, pero con once años era la novia perfecta. Todos queríamos ser Zack Morris, ese jugón.
“Bufas, quiero bufas…”
Boliche, en Los Serrano

Leo en El País (domingo 20 de febrero), según datos de Sofres, que “Aquí no hay quien viva” logró la semana pasada “sus mejores datos de cuota de pantalla y número de espectadores de la temporada”: 7.9 millones de espectadores (cuota del 41.5%). Todo esto frente a la otrora invencible “Los Serrano”, que desde que se estrenó la nueva temporada en enero lleva una media de un par de millones menos de espectadores y diez puntos menos de share que su rival de los miércoles.
Cuando Antena 3 apostó en octubre de 2004 por emitir su serie más exitosa los miércoles, consagrados desde hacía año y medio a “Los Serrano”, todos temimos que “Aquí…” fuera carne de cañón de cambios en la parrilla de un día a otro. Una perspectiva nada halagüeña, en el momento más delicado de la serie: Loles León salía de la serie mal y pronto, por la puerta de atrás, por sus diferencias con el omniproductor José Luis Moreno, y se iba con ella el buque insignia de esa comunidad, la venenosa pero entrañable Paloma, que a tantas cuñadas y suegras nos recuerda…
“Los Serrano” retrasó su vuelta hasta enero de 2005, con sus personajes en estado de gracia, pero con la trama más debilitada que nunca: la relación entre Marcos (Fran Perea) y Eva (Verónica Sánchez) se había convertido en poco más que una excusa para marear la perdiz, y poder dar rienda suelta a las peripecias de Fiti, Diego y Santiago, o a las payasadas de Raúl (Alejo Sauras) y Chuky, quizás uno de los mejores personajes de la serie.
Vale, reconozco que soy un puto obseso, pero… ¿habéis visto, chicos heterosexuales, el nuevo spot del Ford Fiesta Vodafone? Es de lo más simple: tíos normales, incluso con pinta de pringados, + coche + pibas. Ahora bien… quiero que os fijeis bien, pero que muy bien, en la que nos muestra su espléndida figura mientras baila, contoneando su cintura…

He buscado por internet, pero no he encontrado ningún sitio que muestre imágenes del anuncio o el vídeo completo. Qué pena… porque, qué coño, reconozcámoslo: estas píldoras de erotismo light son toda una alegría para sobrellevar el día a día. Amén.
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